Poco chorizo para tanto pan

 

Pero ¿dónde está la trama? Hay dos: la segunda empieza en la página 300, un poco tarde, y sí, halla un cierre rotundo y preciso, insospechado, en el último, sí el último párrafo del epílogo. Chapeau. (No puedo desvelarla: si quieren, se lo tienen que leer). Pero para sostener una novela entera, esto es poco, sobre todo porque durante largas secuencias se queda totalmente eclipsada por los demás instrumentos de la orquesta. De manera que hasta no lleguemos al cierre, a ese último párrafo, creemos que la trama es la primera, la de la ascensión y caída del Teatro Maravillas. Tampoco especialmente bien resuelta, con las tribulaciones financieras propias de un teatro de revista pasado de moda puestas al lado de un barítono con sueldos de ensueño, y sin dar más explicaciones.

Aquí pasará algo, se nos advierte, aquí habrá un crimen, atentos

Para darle cuerpo, el autor ha metido un teaser de un folio escaso al principio del todo, y un segundo teaser, simplemente la continuación, otro folio, justo a la mitad de la novela: una entrevista en la cárcel. Aquí pasará algo, se nos advierte, aquí habrá un crimen, atentos. Sí, habrá, pero es poco chorizo para tanto pan.

Usted, lector – me lo conozco– posiblemente se planteará comprar el libro por las ganas de conocer más de cerca a un ídolo musical, como es Lluís Llach que, me dicen, no se prodiga en entrevistas. Ignoro si hallará lo que busca (si busca política, olvídese). Obviamente, en 2017 y en España, diseñar un personaje homosexual ya no se interpretará como una salida del armario del autor.

Los homosexuales bajo el franquismo en España disimulaban menos que en Francia

Eso sí, es buena materia de reflexion un diálogo que plantea: La clandestinidad social que obliga a un hombre gay a estar siempre alerta de alguna forma reduce su sexualidad al deseo, le hace blindarse a la opción de vivir un amor con todas sus consecuencias, mucho más difíciles de ocultar. O al contrario: esa clandestinidad refuerza la relación de amor precisamente porque nace en y a pesar de la lucha contra las adversidades que la acompañan. Y otro detalle curioso es descubrir – Llach fue testigo de esos tiempos – que los homosexuales bajo el franquismo en España, pese a tener un pie en la cárcel, disimulaban menos y se sentían más aceptados en su entorno que los de la muy democrática Francia.

Pero el autor parece no haber juzgado necesario extender estas reflexiones sobre la homosexualidad en la sociedad a otro país que conoce bien y que juega un papel fundamental en la novela: Senegal. Si hubiera tenido el arrojo de hacerlo, quizás se hubiera estropeado la segunda trama, tan idílica. O quizás le habría salido una gran novela. Nunca lo sabremos.
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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

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