Comercio entre bambalinas

 

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Indicador de empresas en Barkan, asentamiento israelí en Cisjordania (2001) |   © Ilya U. Topper /M'Sur

Indicador de empresas en Barkan, asentamiento israelí en Cisjordania (2001) | © Ilya U. Topper /M’Sur

Frente a la máquina de guerra israelí, los ciudadanos del mundo se movilizan para boicotear la economía del estado sionista. En Marruecos, las conciencias tardan en despertarse. Mientras tanto, el gobierno envía ayuda alimentaria a la población palestina y comercia a escondidas con los asesinos. El trauma causado por la ofensiva del Tsahal contra Gaza hace reaccionar a los marroquíes. Una iniciativa lanzada por miembros de la sociedad civil el 10 de enero de 2009 pide el boicot de los productos israelíes, como medio esencial de apoyar al pueblo palestino.

Esta acción se inscribe en el marco del movimiento internacional BDS, siglas de Boicot, Desinversión, Sanciones, que intenta convertir Israel en un ‘estado paria’. Coincide con la quinta edición de la Semana contra el apartheid israelí, del 1 al 8 de marzo de 2009.

“Quien da un dirham a Israel mata a un niño palestino”

Entre los miembros del grupo que han lanzado el llamamiento al boicot destacan el editor Bichr Bennani, el empresario judío marroquí Sion Assidon, el periodista Khalid Jamaï, Anis Ballafrej, de la asociación marroquí de apoyo a Palestina, y Abderrahim Lahjouji, político liberal y ex presidente de la patronal marroquí. Ponen el acento en el auge económico de Israel, que le permite desarrollar armas de destrucción masiva, utilizadas contra el pueblo palestino, y financiar su potente arsenal de seguridad. “Quien da un dirham a Israel mata a un niño palestino”. Con estas palabras ha calificado Khalid Jamaï toda compra de un producto made in Israel.

Una conferencia de prensa ofrecida por los autores de la iniciativa el pasado 11 de febrero en en Casablanca ha desvelado los principales intercambios económicos entre Marruecos y el estado sionista. Se trata de un llamamiento al gobierno marroquí para que revise su política de apoyo a Palestina y le añada lógica: “No se puede con una mano restringir la solidaridad de los ciudadanos marroquíes con el pueblo palestino a, únicamente, la contribución a la ayuda humanitaria, mientras se permite, con la otra mano, que Marruecos mantenga su comercio con Israel, cuyos beneficios servirán para mantener la máquina de guerra”.

Flagrante delito de desinformación

En efecto: si los miembros del comité insisten en que el boicot es sobre todo una actitud ciudadana, subrayan también la complacencia del gobierno marroquí. La conferencia de prensa intentaba responder al ministro de Comercio Exterior, que en enero negó todo lazo comercial entre Marruecos e Israel. En realidad no sólo existen estos lazos sino que además, no es Marruecos quien sale ganando.

Marruecos vende a Israel bienes por 3,9 millones y compra por 20,6 millones

En 2008, los movimientos comerciales directos de Marruecos hacia Israel se cifraban en 3,9 millones de dólares, frente a 20,6 millones de Israel hacia Marruecos. Es decir, el reino compra más de lo que vende. Estas cifras sólo se refieren a los movimientos de bienes directos entre los dos países. No incluyen las transacciones que pasan a través de Europa y que constituyen la parte más importante del intercambio con Israel.

“¿Quién desinforma?” se preguntan los promotores del llamamiento. De hecho, es difícil creer que el ministro de Comercio Exterior ignore estos hechos. “Ofrecemos un desmentido, con pruebas, de la declaración del ministro. Incluso hemos encontrado muestras de productos israelíes en venta en Marruecos”, declara Anis Ballafrej.

Hay numerosos campos de cooperación, pero el sector agrícola concentra la mayor parte del intercambio directo entre los dos países. Ya se trate de semillas o de equipos, como los invernaderos o la técnica del riego por goteo, Marruecos comercia sin complejos con las empresas israelíes. La empresa Netafim, especializada en el sector, posee una filial, Regafim, ubicada en la zona industrial de Ain Sebaa en Casablanca, que es incluso uno de los patrocinadores principales de la Feria agrícola de Agadir. Durante la conferencia de prensa, Sion Assidon alzaba una chapa de la feria con publicidad de Netafim: “Esta es la chapa de la vergüenza”, lamentó.

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Zineb El Rhazoui
Periodista marroquí. Durante varios años trabajaba para Le Journal, una de las revistas más...

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