Los otros superhéroes de cómic

Publicado por

María José Ramírez

Publicado el 5 Abr 2011

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Peppino Impastato, en la portada del libro |  © Becco Giallo
Peppino Impastato, en la portada del libro | © Becco Giallo

Sevilla | Abril 2011 | Con Alejandro Luque

Ninguno de ellos hizo gala de poderes sobrenaturales. No sabían volar ni veían a través de las paredes. Tampoco eran inmortales, pero su sed de justicia les llevó a plantar cara a los más despiadados villanos. Ahora, gracias a valientes iniciativas como las de las editoriales BeccoGiallo, con sede en Padova, o la romana Round Robin, han acabado convirtiéndose en superhéroes de cómic, un ejemplo digno de admiración para las jóvenes generaciones de lectores.

Con el esfuerzo conjunto de investigadores, dibujantes y guionistas, estas publicaciones parecen haber abierto un camino hasta ahora desconocido, en el que la amenidad no está reñida con la idea de justicia histórica.

Pippo Fava pintaba, escribía novelas y obras de teatro, pero su mayor afición era sin duda la búsqueda de la verdad. El protagonista de Pippo Fava, lo spirito di un giornale [Pippo Fava, el espíritu de un periódico] era bien conocido en Catania, la ciudad donde nació en 1925, por sus reportajes “incómodos”, que vieron la luz regularmente en el diario oficialista Giornale del Sud, rotativo del que fue director hasta 1981.

Es sabido que los artículos de Fava se estaban convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades políticas de dentro y fuera de Sicilia, que consideraban su trabajo perjudicial para la imagen de la ciudad: robos, homicidios, droga… A través de discretos emisarios, le recordaron que trabajaba a sueldo del gobierno, razón de más para que se ajustara a las estrictas directrices de ‘arriba’.

Como cabía esperar, el periodista, que no dio su brazo a torcer, no tardaría en ser despedido. Decidió entonces montar una cabecera por cuenta propia para ofrecer al fin informaciones libres y opiniones independientes, cayera quien cayera. O, como él mismo señaló, “para denunciar la degradación de mi tierra indicando a los culpables”.

“Un periodismo de verdad impide mucha corrupción”, era el lema de Fava

Así nació I Siciliani, un hito del periodismo que a lo largo de tres años sacudió los cimientos del poder en la isla, poniendo rostro, nombre y apellidos a los mafiosos y sus cómplices. Históricas fueron, en ese sentido, portadas en las que podían leerse titulares impactantes como ‘Los cien dueños de Palermo’ o ‘Y Sicilia saltará por los aires’.  “Un periodismo hecho de verdad impide mucha corrupción”, fue el lema de Fava.

Con una estética vintage, el cómic de Luigi Politano y Luca Ferrara editado por Round Robin desvela el modo en que los poderosos hicieron pagar caro a Pippo Fava su atrevimiento. El 5 de enero de 1984, unos pistoleros acorralaron el coche del periodista y descargaron sus armas sobre él. Como en muchos otros crímenes ocurridos en la isla, una losa de silencio cayó sobre su nombre durante años.

El tebeo, acompañado de abundante material documental, desde fotografías a testimonios reales, absuelve a Fava de ese olvido.“Se fue como querríamos todos”, escribe Claudio Fava, hijo y estrecho colaborador del periodista. “Inmerso en su desafío, en la cima de su lucha, dejando tras de sí la fuerza de cosas concretas, de palabras que fueron elecciones, de gestos que fueron testimonios.No como un padre, sino como un hombre; no como un maestro del periodismo, sino como alguien que ha sabido hacer las cosas como creía, llegando hasta el final”.

Otro héroe cuyo ejemplo ha sido plasmado en viñetas es Mauro Rostagno, turinés de 1942 cuya azarosa vida le llevó de Italia a Inglaterra, de allí a España, donde se manifestó contra el régimen franquista, y a Francia, de donde fue expulsado por participar en las revueltas estudiantiles que preludiaron al célebre Mayo del 68.

Según cuenta Mauro Rostagno, prove tecniche per un mondo migliore [Mauro Rostagno, pruebas técnicas para un mundo mejor], el cómic de Nico Blunda, Marco Rizzo y Giuseppe Lo Bocchiaro publicado por BeccoGiallo, este exaltado joven fundó junto con varios amigos Lotta Continua, un movimiento de ideología comunista, a favor del “poder obrero” que también daría nombre a un periódico. Dicha publicación encabezó una campaña contra el comisario Calabresi, atribuyéndole la responsabilidad de la muerte del anarquista Pinelli, sospechoso del atentado terrorista de Piazza Fontana, en Milán. Con este precedente, el rotativo se consagrará a la denuncia de crímenes de estado, así como a diversas provocaciones y atentados de cariz fascista: Rostagno ya estaba en el punto de mira de las autoridades.

Espíritu de lucha

Candidato a las elecciones por Democrazia Proletaria con el eslogan “El disfrute debe ser obrero”, Rostagno no será diputado por pocos votos. Un año después promovió en Milán Macondo, un refugio juvenil alternativo que funcionaba como círculo cultural en el que confluían diversas actividades artísticas, culturales y sociales, y que además contaba con un despacho de ropa usada, una editorial, exposiciones de arte y un restaurante de comida biológica, además de organizar periódicas jornadas lúdicas para los ancianos del barrio.

Tras el cierre de Macondo, decretado bajo acusaciones de introducir drogas blandas, Rostagno y otros compañeros fueron arrestados. En la cárcel empezó a apasionarse por el arte de la meditación espiritual y decidió viajar a la India, donde vivirá un proceso de crecimiento espiritual en una comunidad hindú en Osho.

Ya de regreso a Italia se trasladó a Sicilia, a la provincia de Trapani, donde en 1981 fundó el centro Saman, una comunidad terapéutica creada con el objetivo de divulgar las enseñanzas aprendidas de la  religión oriental, y que poco a poco se convirtió en un centro pionero de recuperación para drogodependientes y alcohólicos financiado con donaciones privadas y voluntariado.

Tras el asesinato de Alberto Giacomelli, Mauro recibió un mensaje anónimo: “Y ahora, si tienes valor, di esto también”

A finales de 1986, la rocambolesca vida de Rostagno dio un nuevo giro: comenzó a colaborar con la cadena de televisión local RTC, desde donde tomó por costumbre denunciar los manejos, corruptelas y delitos que nadie se atrevía a mencionar.

En septiembre de 1988, tras el asesinato en Trapani de Alberto Giacomelli, magistrado antimafia jubilado desde hacía más de un año, Mauro recibió un mensaje anónimo que decía: “Y ahora, si tienes valor, di esto también”.

Tras recibir varias amenazas, el 26 de septiembre de aquel año, mientras Rostagno viajaba en su coche por la carretera estatal 115 en la periferia deTrapani hacia Lenzi, fue asesinado en una terrible emboscada planificada por los “poderes fuertes”, que actuaban a través de una red de personajes muy influentes relacionados con la mafia, la masonería, los servicios secretos e incluso el ejército italiano.

En 1992 se archivó el caso. Sin embargo, en noviembre de 2007,  una movilización ciudadana promovida por la asociación Ciao Mauro de Trapani logró reabrir las investigaciones con el respaldo de 10.000 firmas.

Poco después se reveló que fue el boss mafioso Vincenzo Viga el que hizo el encargo de matar a Rostagno, mientras que el ejecutor de la orden fue el pistolero Vito Mazzara. Todavía está a la espera de ser procesado.

Completado con una cronología, varios textos de apoyo y una bibliografía adicional, el libro muestra la coherencia de ese hombre que ya en los años juveniles acuñó el lema que le acompañaría siempre: “Nosotros no queremos encontrar un sitio en esta sociedad, sino crear una sociedad en la cual valga la pena encontrar un sitio”.
Tras la muerte de Rostagno, la cadena de televisión RTC sufrió periodos de inestabilidad, hasta que acabó sus emisiones definitivamente en diciembre de 1997. Las brillantes intervenciones del periodista pueden ser consultadas actualmente en internet. El centro Saman sigue en cambio activo y presente en toda Italia, con 23 comunidades, 250 trabajadores y cerca de 1.000 huéspedes.

La balada de Peppino Impastato

Años 60. En un pequeño pueblo siciliano llamado Cinisi vive Giuseppe Impastato, conocido por todos como Peppino, un joven inconformista y reivindicador.  Con sólo 17 años, es uno de los promotores del periódico La idea socialista y su descontento con la administración política de Cinisi le lleva a crear su principal medio de protesta: Radio Aut.

Junto a un grupo de amigos, Peppino crea una emisora de radio a través de la cual lanza críticas al sistema. Su programa Onda Pazza realiza hilarantes parodias dirigidas a retratar la corrupción de Cinisi, aludiendo con nombres maquillados a los verdaderos artífices de la situación, entre ellos los principales capos mafiosos de la zona

“Demolía a carcajadas a los especuladores, administradores públicos y prohombres de Cinisi, sin saltarse a ni uno”, señala su amigo Francesco Barilli, “con la única arma de su lúcida ironía y su imaginación, que permiten considerar a Peppino un precursor de los más modernos sistemas de reivindicación social”.

“Peppino era un pensador completo”, recuerda su hermano, Giovanni Impastato. “Y se había vuelto peligroso”

La labor antimafia que llevan a cabo Peppino y sus amigos se canaliza también mediante exposiciones de arte, conciertos musicales y otros eventos culturales. Pero el afán del joven de acabar con dicha situación es tal que decide acercarse a la política y  se presenta a las elecciones de Cinisi bajo el partido Democrazia Parlamentaria. Sin embargo, nunca pudo ver realizado su sueño de cambiar la realidad desde las instituciones.

Dos días antes de las votaciones, en mayo de 1978, el cuerpo sin vida de Peppino es encontrado, hecho pedazos en la vía del tren como consecuencia de una explosión de dinamita. “Peppino era un pensador completo”, recuerda su hermano, Giovanni Impastato. “Y se había vuelto peligroso”.

Peppino muere a los 30 años de edad, según los medios de comunicación en un accidente provocado por un terrorista. La explicación que dieron fue que la muerte de Peppino respondía a un atentado el mismo día que las Brigadas Rojas devolvían el cadáver de Aldo Moro a los italianos. Por esta coincidencia de fechas, la muerte del joven pasó desapercibida. Hicieron falta veinte años para poner en marcha un proceso judicial contra el capo mafioso Tano Badalamenti, que en 2000 fue condenado a cadena perpetua.

Apoyan las viñetas de Marco Rizzo y Elio Bonaccorso un glosario de términos sicilianos, una cronología, varios testimonios y un apéndice bibliográfico.

Actualmente, la lucha de Peppino sigue viva. En 1977 se creó el primer centro de estudio de la mafia, el Centro Siciliano di Documentazione, llamado en su homenaje Centro Impastato. Dicho organismo organizó en 1979 la primera manifestación nacional contra la mafia en la historia de Italia.

Sobre la vida de Peppino Impastato el director de cine Marco Tullio Giordana realizó un filme titulado I Cento Passi, que obtuvo una buena acogida en la Mostra de Venecia de 2000.

El cómic como memoria

Mauro Rostagno | © Becco Giallo
Mauro Rostagno | © Becco Giallo

La memoria histórica parece haber encontrado en el lenguaje del cómic un muy válido aliado.

Así, en el catálogo de BeccoGiallo se distinguen las colecciones de Crónica Negra (donde se narran episodios como los de la masacre del Circeo o el asesino serial conocido como El Monstruo de Florencia), Crónica Histórica (que incluye libros sobre el desastre nuclear de Chernobyl, el secuestro de Aldo Moro o el terremoto ocurrido en la región Friuli-Venezia en 1976) y Crónica extranjera (con publicaciones que tratan la América de Bush o los genocidios en Ruanda).

Barrios (con un celebrado título dedicado a la barriada de Brancaccio, en Palermo) y Biografías (con libros sobre la vida de personajes como Bob Marley o Fabrizio de Andrè) son otras dos series de la editorial italiana del cómic.

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