«La UE respalda con saña la austeridad pero la deuda crece»

Susanna Camusso

Publicado por

Irene Savio

Publicado el 20 Jul 2012

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Susanna Camusso (2012)  |  © Irene Savio
Susanna Camusso (2012) | © Irene Savio

Pitillo en la mano, Susanna Camusso (Milán, 1955), la jefa del la Confederación General Italiana de Trabajadores (CGIL), habla pausadamente. Pero en su boca las palabras se transforman a ratos en bombas incendiarias, porque “¿qué quiere el FMI?”, “¿qué Europa sea un lager?”. Pero ésa probablemente sea su fuerza, la de una sindicalista que fraguó su carrera en el sector más duro, los metalmecánicos de la FIOM de Lombardía, y que hoy, dos años después de convertirse en la primera mujer a cargo del principal sindicato unitario de Italia, es la principal voz disidente de la gestión de Mario Monti. Y esto a pesar de la admiración que el primer ministro italiano suscita en las élites económicas en Italia y en Europa.

¿Qué es lo que le molesta del modelo Monti?
Hay una carencia de atención hacia el aumento de la desigualdad social. Sus políticas de austeridad van en la misma dirección que las del anterior gobierno (de Silvio Berlusconi), una conjunción de recortes y aumentos de impuestos que afectan a los trabajadores y frenan el consumo. Y no hay que olvidar que el sistema productivo de Italia depende principalmente de la demanda interna.

¿Qué haría usted si fuera primera ministra?
No anhelo, ni mucho menos, ese tipo de papel. Pero, si lo fuera, primero implementaría una política fiscal más equitativa. En los últimos 20 años en Italia ha caído la presión fiscal sobre las rentas más altas y han aumentado los impuestos para las más bajas.

Pero entonces, ¿cómo reducir la enorme deuda pública de país y salir de la crisis?
Hay que empezar a pensar que para reducir la deuda pública no sólo existe la vía de la austeridad. En Italia, podríamos vender parte del patrimonio del Estado. No estoy hablando de las empresas públicas clave, o de bienes culturales, sino, por ejemplo, de muchos edificios que hoy no tienen utilidad alguna. En paralelo a todo esto, también habría tomar que urgentemente medidas a favor de la maternidad y para favorecer la entrada de los jóvenes en el mercado laboral.

Los jóvenes son una categoría muy maltratada en Italia desde hace años. ¿No cree que ya estamos ante una generación perdida?
Ahora el trabajo escasea, pero también hay factores culturales que se pueden corregir y políticas que se pueden mejorar. Hay que romper con que está-bien-quedarse-en-casa de mamá y papá hasta los 30 o 35 años y valorizar a quienes estudian.

¿Teme un agravamiento de la tensión social?
Sí. Desde el fin de la segunda guerra mundial nunca hemos vivido una crisis tan larga. Los italianos no son gente incapaz de sacrificios, pero ahora muchos se preguntan ‘¿para qué?’, ‘¿por qué nos están haciendo todo esto?’, ‘¿servirá de algo?’ ‘¿Saldremos del túnel?. Existe la idea que se siguen implementando medidas de ajuste, pero que no hay un proyecto claro para el crecimiento.

¿En qué puede acabar esto?
No creo que la gente incendiará el Parlamento, pero sí habrá protestas cada vez más recurrentes en los próximos meses. Nos preocupa mucho esta situación, ya que tememos que el paro aumente debido a que la recesión se agudizará en el segundo semestre de este año, así como señalan todos los indicadores.

La sensación que llega es que además el Gobierno italiano no le da mucha importancia al diálogo con los sindicatos.
Así es y presumen de ello. Pero no me parece que el gobierno español (de Mariano Rajoy) actúe de forma diferente. Monti es un político de derechas. En este sentido, la fascinación que ejerce (Monti) en el primer ministro español me parece evidente y me preocupa.

Su gremio está preparando un sinfín de manifestaciones y una huelga general para septiembre. ¿Participarán también los otros sindicatos?
Saldremos a la calle, con o sin ellos. Pero creemos que el clima de emergencia y la crisis hacen necesaria la unión. No podemos esperar más. Es increíble que, mientras en el mundo se abrió un debate sobre el liberalismo y sus límites, Europa se está transformando en el lugar más liberal de todos, en detrimento del estado del bienestar.

¿Qué opina que el FMI es, cada vez más, un protagonista de las políticas económicas europeas?
El Fondo Monetario es coherente, desde hace mucho tiempo promueve políticas liberales que no han favorecido a los países en desarrollo y que no nos favorecerán a nosotros. Lo que me parece preocupante es la actitud de la Unión Europea. Siguen respaldando, con saña, la austeridad a pesar de que la deuda pública de países como Grecia, Italia y España sigue creciendo.

Hay quienes dicen que, después de Monti, también Italia será intervenida.
Yo entiendo por qué a la UE le gusta Monti. Es un gobierno razonable y serio, pero esto no significa que no se debe respectar la democracia y el derecho al voto de los ciudadanos. Lo que me preocupa es Berlusconi. Cuando él gobernaba Italia fue humillada y excluida de muchos encuentros clave. Si él no hubiera escondido la crisis, no estaríamos aquí. Y ahora además parece que quiere convertirse en un líder euroscéptico. Sería una pena si en 2013 (cuando se celebrarán las elecciones legislativas en Italia), los italianos fueran llamados a elegir entre Europa sí o Europa no.

Él parece inmortal. ¿Qué hará si regresa como ha anunciado?
Haremos todo lo posible para que no ocurra.

Dirigente del mayor sindicato de Europa

Susanna Camusso (2012)  |  © Irene Savio
Susanna Camusso (2012) | © Irene Savio

Susanna Camusso (Milán, 1955) dirige desde 2010 la Confederación General Italiana de Trabajadores (CGIL) que es, con 5,7 millones de afiliados no sólo el mayor sindicato de Italia sino de toda Europa.

Fundado en en Roma en 1944, el sindicato se considera cercano al Partido Comunista y se sitúa netamente más a la izquierda que sus dos mayores competidores, escindidos ambos en 1950: la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL), con 4,5 millones de miembros y con orientación democristiana, y la Unión Italiana del Trabajo (UIL), socialista, con 2,2 millones.

Tras dejar a medias una carrera de Arqueología, la joven Susanna Camusso se afilió en 1975, con apenas veinte años, a la Federación de Empleados de Trabajos Metalúrgicos (FIOM), y dos años más tarde ocupó un cargo de responsabilidad en la rama local. Del mismo tiempo data su militancia en el Partido Socialista de Italia.

Camusso se convirtió en 2001 en dirigente de la sección de Lombardía del sindicato metalúrgico y siete años más tarde fue elegida miembro del secretariado nacional de la Confederación. En noviembre de 2010 sucedió a Guglielmo Epifani en el cargo de secretaria general de la unión sindical, recibiendo el 79% de los votos.

Dos veces casada y otras tantas separada, Susanna Camusso tiene una hija de su segundo marido, el periodista Andrea Leone.

Camusso, primera mujer en dirigir la poderosa CGIL, llegó al cargo sólo dos años después de que la industrial Emma Marcegaglia asumiera, también como primera mujer, la dirección del mayor contrincante de los sindicatos: Confindustria, la patronal italiana.

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