Gaza entre la destrucción y la esperanza

Publicado por

Carmen Rengel

Publicado el 29 Nov 2012

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Desfile de Hamas y Fatah tras el alto el fuego de Nov 2012 en Gaza  |  © Carmen Rengel/M'Sur
Desfile de Hamas y Fatah tras el alto el fuego de Nov 2012 en Gaza | © Carmen Rengel/M’Sur

Ahmed Yakub acelera por calles desiertas, con la noche ya entrada, aterrado. Cualquier cosa que se mueva puede ser un blanco a esas horas, justifica. “Dicen que la invasión terrestre es inminente”. Es martes, 20 de noviembre.

Menos de 24 horas después, Ahmed no tiene problemas en fumarse un cigarro entre la negrura, plácido, con una cena en paz (aún sin electricidad) esperándole en casa. Es miércoles, 21 de noviembre. Hamás e Israel acaban de iniciar un alto el fuego, borrando de pronto los fantasmas de un nuevo Plomo Fundido, la operación de 2008-2009 que dejó 1.400 muertos en la franja de Gaza.

Hamás e Israel acuerdan un alto el fuego, borrando los fantasmas de un nuevo Plomo Fundido

Hace sólo media hora que el Ejército israelí, las IDF, aún disparaba artillería desde el mar y que las milicias respondían con cohetes Qassam, a 500 metros de esa esquina de Al Mashtal, al norte de la capital, donde ahora Ahmed sonríe. Su voz y su rostro son el ejemplo de la Operación Pilar Defensivo, una semana de asedio de Israel y de respuesta de los grupos armados gazatíes. El paso de la certeza del desastre total a la esperanza.

Amud anan se llamó en hebreo la ofensiva, algo así como pilar de nube, una referencia al Éxodo, al bloque que los ángeles levantaron alrededor de los judíos que vagaban por el desierto, para protegerlos de todo mal. Eso es lo que dice Israel que buscaba: cuidar de los civiles que estaban siendo “asaeteados” desde Gaza.

¿Pero quién empezó, realmente? Hamás y la Yihad Islámica ponen el inicio en la muerte de un niño de 13 años, el 8 de noviembre, cerca de Jan Yunis, alcanzado por un helicóptero israelí mientras jugaba con sus amigos al fútbol, sostienen. El Ejército israelí descarta el fuego directo. Achaca el “incidente” a un proyectil extraviado tras un choque con los Comités de Resistencia Popular.

Es el mayor reguero de víctimas en cinco años: 170 muertos palestinos y cinco israelíes

Esta muerte trajo un funeral tenso, violento, ataques contra patrullas fronterizas de Israel y respuesta de las IDF. Dice el Ministerio de Defensa en Tel Aviv que en dos días llovieron más de cien cohetes. Toma y daca que estalló con un golpe maestro de Israel en la tarde del 14 de noviembre, cuando su Inteligencia daba en la diana: un disparo certero mataba en el centro de Gaza capital a Ahmed Yabari, comandante del brazo armado de Hamás, las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam, cerebro “desde hace una década” de ataques contra intereses israelíes, ideólogo y custodio del sargento Gilad Shalit, liberado hace un año tras pasar cinco años en Gaza. “Es el Bin Laden de Israel”, aseguraba el diario Yediot Aharonot.

Lo que ha quedado entre ese ataque “quirúrgico” y el acuerdo final en El Cairo (sin firmas de los dos enemigos en un mismo papel) es el mayor reguero de víctimas y daños en cinco años: 170 muertos palestinos (un 70% de ellos civiles, según el Ministerio de Salud local) y 1.300 heridos en la franja; cinco muertos en Israel (un militar) y una cincuentena de heridos (seis graves) en Israel. 4.500 cohetes fueron lanzaros contra territorio israelí, un 85% de ellos interceptados por la Cúpula de Hierro, el sistema antimisiles desplegado en el centro y sur del país, reforzado de urgencia con una quinta batería, mientras 1.600 objetivos fueron alcanzados en Gaza, según las IDF.

El acuerdo de alto el fuego se basa en una fórmula básica: calma por calma

Más de 11.000 civiles gazatíes se convirtieron en refugiados, ante el aviso de Israel de ataque inminente en el norte de la franja. Buscaron un techo en los colegios de la UNRWA, el organismo de Naciones Unidas de ayuda a los refugiados palestinos, donde tardaron horas en recibir alimento y ropa. Al menos 4.000 personas se han quedado sin casa por los bombardeos, explica Raji Sourani, responsable del Centro Palestino de Derechos Humanos. En una tierra de 40 kilómetros por nueve y medio, donde viven 1,6 millones de personas, el mayor hacinamiento del Medio Oriente, esto supone que las familias están “literalmente amontonadas”, añade.

El acuerdo de alto el fuego se basa en una fórmula básica: calma por calma. Israel se compromete a no atacar objetivos de las milicias en Gaza y estas milicias, a no disparar más cohetes sobre suelo israelí. Ese es el marco esencial. Las dos partes se dan por contentas porque han logrado la estabilidad, pero hay más, novedades que van a alterar profundamente la realidad de esta tierra.

La mediación egipcia, arropada por EE UU y Turquía, esencialmente, ha logrado que el Gobierno de Benjamin Netanyahu se comprometa a flexibilizar el bloqueo impuesto sobre Gaza desde que en 2007 Hamás accedió al poder, que implica el cierre de los cinco pasos fronterizos tanto para personas como para mercancías —dejando un flujo mínimo para emergencias sanitarias y una distribución que no haga que la población sufra hambre (hasta las calorías diarias se midieron, como desveló hace un mes en el diario Haaretz la periodista Amira Hass)—. Las consecuencias llegan más lejos: aislamiento, veto a las exportaciones, a la entrada y salida de aviones, paro del 60%, limitaciones educativas, erosión de segmentos económicos clave como la pesca o la agricultura, limitados por la valla terrestre y el veto para faenar a más de tres millas…

Ya se ven en la franja los primeros resultados: jornaleros que pueden acercarse hasta a 100 metros de la valla con Israel, ganando entre 200 y 400 metros de zona de cultivo; pescadores que han duplicado en un día su zona de trabajo; retirada de tanques y unidades especiales como la temida Brigada Givati, relevadas por jeeps para evitar manifestaciones…

Hubo miedo a que todo saltara por los aires cuando Israel recibió un golpe doble en las últimas horas

Hubo miedo a que todo saltara por los aires, que todo fracasara, cuando Israel recibió un golpe doble en las últimas horas de la negociación: el ataque sobre Rishon Letzion, a 15 kilómetros de Tel Aviv, donde un bloque de viviendas quedó totalmente deshecho, y el atentado terrorista en Tel Aviv, que dejó 29 heridos, no conectado inicialmente con las milicias de Gaza, informa Micky Rosenfeld, portavoz de la Policía nacional. Las conversaciones se recondujeron.

Ya entrada la tregua, a las 9 de la noche del miércoles, milicias menores, no controladas por Hamás, lanzaron tres cohetes contra Israel. A medianoche ya habían sido “desactivadas desde dentro”, en palabras de Fawzi Barhoum, portavoz de Hamás. Desde entonces, un muerto, un palestino que quiso colocar una bandera en la valla con Israel y fue disparado en la cabeza. Hasta Hamás ha lanzado unafetua ordenando que nadie viole el alto el fuego.

Tiene mucho que defender: Hamás se ha erigido en el mayor defensor de los palestinos, ha mantenido durante 8 días el pulso a uno de los mayores ejércitos del mundo, como es Israel, confirmando que la “resistencia gana a la diplomacia”, insiste Barhoum. Esta vez no han tenido que arrodillarse ante Netanyahu en una negociación, sino que han exigido y han sido correspondidos. Hamás ha tenido en vilo a cinco millones de israelíes que estaban pendientes de esa cadena de sirena, refugio, impacto. Sus proyectiles han dado un golpe psicológico inimaginable, alcanzando Tel Aviv y Jerusalén (una colonia, precisamente, la de Gush Etzion), donde las sirenas no sonaban desde los primeros 90, en la Guerra del Golfo.

Hamás ha tenido en vilo a cinco millones de israelíes que estaban pendientes de las sirenas

Israel tenía la necesidad de parar su lanzamiento de cohetes Qassam y morteros, los cohetes Grad (chinos, parecidos a los Katiusha) y Fajr-5 (de fabricación iraní, con alcance superior a los 70 kilómetros, el arma secreta de la que las IDF llevaban meses alertando). “No podíamos obviar esos cohetes y hacer como que no sabíamos los arsenales que quedaban en Gaza. La situación podría haber sido explosiva si nuestros enemigos en otros frentes, como Siria o Hezbolá, hubiesen decidido atacar a la vez, alentados por Irán”, relata un portavoz de las IDF.

“Hemos evitado una acción terrestre, por más que Israel hiciera propaganda movilizando a 75.000 reservistas, que nunca fueron realmente trasladados a la frontera. Ahora vamos a levantar el bloqueo, con ayuda de nuestros hermanos egipcios. Nunca más Israel será impune. Ahora tiene con quién discutir”, añade Taher Nunu, portavoz de la oficina del primer ministro de Hamás, Ismael Haniye.

Gaza se ha beneficiado del nuevo Oriente Medio. Egipto necesitaba ser robustecido, y EE UU lo ha hecho, avalándolo como garante de todo el acuerdo, aunque también le reserva una responsabilidad no menor: la de vigilar el mercadeo de armas y el movimiento de grupos islamistas en el Sinaí, en no pocas ocasiones, aliados de las milicias de Gaza. Washington ha introducido a Ankara en la mesa, como interlocutor regional de peso, obligando a un nuevo contacto con Israel, con quien no mantiene relaciones desde el asedio a la Flotilla de la Libertad en el verano de 2010; murieron nueve activistas turcos. El Ministerio de Exteriores de Israel confirma que ya se están dando los primeros pasos para “normalizar” esas relaciones, importantes en el plano comercial, turístico y defensivo.

La actitud de Hamás con respecto a Siria e Irán, más fría, más alejada, de condena explícita ya en el caso de Damasco, ha hecho que los países árabes hayan decidido revisar su ayuda a Gaza, por si aún “pueden ser reconducidos por una senda más cercana al servicio público que al radicalismo”. Es una reflexión del equipo del emir de Qatar, Hamad bin Jalifa Al Thani, que visitó la franja en octubre, rompiendo por primera vez el aislamiento diplomático de su Gobierno.

La crisis y su solución han llevado a Hamás a acceder a nuevos contactos con Fatah

Tras casi dos años de negociaciones improductivas, la nueva crisis y su solución han llevado a Hamás a acceder a nuevos contactos con Fatah y la Autoridad Nacional Palestina, en busca de un Ejecutivo de unidad que saque a los Territorios de su estancamiento actual. Esta noche, en la Asamblea Genera de la ONU, se votará el reconocimiento de Palestina como estado observador, no miembro de pleno derecho. La resolución incluye las fronteras de 1967 como marco de referencia. Hamás la apoya. Ha sido una tremenda sorpresa. “Puede interpretarse como el fin de una era, su rechazo a pedir la destrucción total de Israel o la reconquista de lo que hoy es su territorio nacional. Puede abrir la vía a una nueva estrategia política centrada en Gaza y Cisjordania”, explica el analista israelí Noam Sheizaf.

Israel también tiene medallas que colgarse. Aunque el fin de la ofensiva causó honda tristeza en algunos miembros del gabinete, como el ministro de Exteriores Avigdor Lieberman, que pedía cuatro meses más de intervención terrestre para “arrasar al régimen del terror de Hamás”, la tregua era lo que recomendaba el pragmatismo. Netanyahu lanzó la ofensiva a dos meses de las elecciones que, si nada cambia, le darán la reelección. El último sondeo, de ayer, en el Haaretz, le da 39 escaños, aliado con Lieberman. No se ha resentido, pese a que el 54% de la población apoyaba la invasión, según el Instituto por la Democracia de la Universidad de Tel Aviv.

Netanyahu ha demostrado su imagen de hombre duro, “salvador de los ciudadanos”

Netanyahu ha demostrado así su imagen de hombre duro, “salvador de los ciudadanos”, como lo presentaba el diario derechista Israel Hayom, capaz de golpear cuando sus civiles sufren. Ha testado su Cúpula de Hierro, en previsión de lo que en 2013 pueda ocurrir con Irán y su programa nuclear, ha destruido un 40% del arsenal de las milicias de Gaza, reduciendo la amenaza, y ha destrozado más de 300 túneles en Rafah, impidiendo el contrabando de armas con Egipto, pero también complicando notablemente el acceso por estraperlo de productos esenciales.

Tenía otros dos empeños: el primero, el de debilitar a la Autoridad Nacional Palestina en su proceso de reconocimiento en la ONU, ahondando en la imagen de terroristas de Hamás, porque sabía que de su parte habría respuesta en forma de cohetes de medio alcance; era insistir en que la mitad de los Territorios son un hormiguero de milicias descontroladas. El segundo, el de poner a prueba de nuevo la lealtad del recién reelegido Barack Obama, con quien la sintonía política y personal es baja. EE UU defendió siempre el “derecho de Israel” a defenderse, y apenas ha censurado la muerte de civiles en Gaza, usados como escudos humanos, dicen en su Departamento de Estado, siguiendo las explicaciones de Israel. Pero Obama también dijo que sería “preferible” que no se diera el paso de la incursión terrestre.

Satisfechos a los dos lados de la barrera, el mayor triunfo es para los civiles. Desde hace una semana, duermen en una paz insólita.

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