«Los fieles de la música son como los católicos: non van a misa»

Julián Hernández

Publicado por

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.

Publicado el 23 Jun 2014

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Julián Hernández | © Cedida
Julián Hernández | © Cedida

Madrid | Marzo 2014

Nada menos que 33 años son los que lleva Siniestro Total en activo desde que el grupo se fundara con Julián Hernández y Germán Coppini a la cabeza. Tras el fallecimiento de éste último, es Hernández quien mantiene viva la leyenda que alumbró discos tan celebrados como Menos mal que nos queda Portugal, Bailaré sobre tu tumba o En beneficio de todos, y que ha seguido grabando y actuando con regularidad hasta el día de hoy. Entre la raíz punk y el orgullo gallego, lo seguro es que el proyecto ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su garra.

Ustedes no han parado de tocar y grabar en estos años pero todavía hay quien se hace la enojosa pregunta: ¿siguen vivos los Siniestro Total?

Ahí sobre todo hay un componente sociológico, y es que la gente, en España, abandona la música al llegar a cierta edad. Parece un consumo de jóvenes que, cuando se casan, se apartan de todo. Son fieles en espíritu, pero no en la práctica, como los católicos, que no va ninguno a misa. Menos mal que el relevo garantiza la base social de los grupos.

Ustedes ya casi tocan para tres generaciones…

«En España se nos llena la boca diciendo que somos un país muy musical, y es falso»

 Bueno, no sé si para tres, como ZZ Top… Y todavía queda para llegar al nivel de los Rolling, que tocan para cuatro. Por otro lado, nunca fuimos grupos de supervisibilidad, ni megaventas. Y tampoco es cuestión de pedirle a la gente que te siga eternamente, como un perrillo faldero.

Lo que sí imagino que han visto es tiempos buenos, malos y regulares para la música española. ¿En qué situación diría que nos encontramos?

Hay que partir de algo importante: en España se nos llena la boca diciendo que somos un país muy musical, y es falso. Que el flamenco sea el paradigma de nuestra cultura autóctona con repercusión mundial no quiere decir que apoyemos la música. Como asignatura, ha sido siempre una maría en Primaria y Secundaria, y ahora va a dejar de serlo sencillamente porque va a desaparecer. La cultura anglosajona tiene otra consideración, nosotros vivimos el mismo apocalipsis que en cualquier lado, pero agravado por las circunstancias políticas  y económicas. La puntilla ha sido lo del IVA y la Ley de propiedad intelectual, que dejará a España fuera de un circuito internacional donde debería estar.

Hace poco le preguntaba a sus paisanos de Orense, Los Suaves, por el hecho de hacer rock desde la periferia. Vigo no es más céntrico…

«Lo del IVA y la Ley de propiedad intelectual dejará a España fuera del circuito internacional donde debería estar»

Bueno, hacer rock en España es ya estar en la periferia. Nosotros creemos que Galicia está donde tiene que estar, y desde el primer momento preferimos quedarnos y hacer nuestro trabajo desde aquí, desde este Vigo que es el final de todo. Los Suaves están cien kilómetros más cerca de Madrid, ¿eh? [risas] Pero sí, es cansado, complicado, porque España es muy radial… Imagínate cómo tiene que ser hacer música en Canarias.

A diferencia de otros, ustedes sí se animaron a cantar en galego parte del repertorio.

Ese es también un tema largo. Tenemos que tener en cuenta que el rock, a finales de los 70, estaba considerado como una música imperialista. Entonces aparecieron Os Resentidos, que propusieron un cambio radical en lo que esta música podía ser. A nosotros algunas veces nos salían las canciones en galego, pero somos niños de ciudad y el galego es más propio del ámbito rural. Además, nuestro primer cantante, Germán [Coppini] era de Santander, y la cuestión emezó a ser descartada. También hemos hecho cosas en inglés, nunca ha sido un problema. No afectó a nuestra conciencia nacional ni nada, nos limitamos a hacer lo que sabíamos.

Nada de esquizofrenia, pues. Lo digo porque como una canción de Shakira cantada en catalán sigue levantando tanto revuelo…

Claro que no, las disputas al respecto siempre nos han parecido una solemne tontería. Si lo piensas, siempre hubo cantantes italianos que también grababan sus éxitos en español, inglés o francés. ¡Hasta los Beatles grabaron en alemán! No creo que haya que planteárselo tanto, si cabe bien la letra, adelante. Si todos los problemas políticos del país son que Shakira cante en catalán… Lo único que definió la galleguidad de Siniestro Total fue la retranca. Todavía nos reímos cuando a Rómulo Sanjurjo, de Os Diplomáticos de Monte-Alto, le decían en Andalucía: “Está muy bien todo lo que hacéis por allí arriba, qué pena que cantéis en gallego”.

Parece un lugar común que la música de los 80 era mucho más beligerante. ¿Nos hemos adocenado?

«A veces el punk viene por el formato, como una canción a lo José Luis Perales donde digas “eres un hijo de puta”»

Bueno, hace poco estaba viendo a Pony Bravo y, además de ser musicalmente muy buenos, hablan de lo que quieren, ¿eh? El punk, además de una forma de hacer música, lo es también de hacer y entender las cosas. No se trata solo de sonar como los Sex Pistols. ¿No podría haber sido Frank Zappa un ídolo punk, ajustándolo unos años? A veces lo más punk puede venir por el formato: una canción a lo José Luis Perales donde digas “eres un hijo de puta” posee un mecanismo que funciona. Nosotros hemos sido un grupo sin género definido y nos permitimos sorprender de muchas maneras.

En todo caso, la rabia y la rebeldía permitían aspirar a cambiar el sistema, o al menos a repudiarlo, ¿no?

El cabreo es, en efecto, un buen motor. A veces nos han salido canciones más bestias, pero pretendimos no ser monotemáticos: si solo nos dedicáramos a una línea, nos aburriríamos. Por ejemplo, cuando llegó el punk a España, una parte importante y radical del género consistía en atacar a la mili. Eso ya lo sé, pensaba yo, cuéntame algo más. Con un sistema operativo como el humor, el sarcasmo, la ironía, puedes hablar de muchos temas sin que te metan en la cárcel. Ahí hemos tenido siempre los modelos de Brassens en Francia, o de Javier Krahe en España, que son muy hábiles en eso. Ya te digo, no se trata solo de cantar God save the queen.

Fíjese que hasta a Krahe lo sentaron en un banquillo. ¿Han tenido alguna vez problemas de censura?

«Ojalá nos censurasen directamente, ¡sería maravilloso! En España la censura ha funcionado de un modo más sutil»

Hombre, directamente no, ¡ojalá, sería maravilloso! Creo que la censura en España ha funcionado de un modo más sutil, en plan “si cantas esto, no te pongo en la radio”. Lo de Krahe no vino en realidad por una canción, sino por un corto…

Sí, aquello de Cómo cocinar un Cristo

Era totalmente absurdo, solo se intentó tocar las narices con aquello. Nosotros a lo sumo llegamos a tener un sutil mensaje, como cuando en el 88 o el 89 fuimos al programa de Jesús Hermida, y después de dos canciones de calentamiento, íbamos a hacer ‘Alégrame el día’, pero nos dijeron: “No hay tiempo para más, lo sentimos”. Y todo porque decíamos en la letra “Dios y la Virgen María”.

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8 comentarios en “Julián Hernández

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