Sobreendeudarse

Publicado por

Soumaya Naamane Guessous

Publicado el 12 Dic 2015

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Antes, el crédito se consideraba haram (ilícito) y peligroso, ya que podía hacer que te metieran en la cárcel. Existían los usureros y las casas de empeño, pero la mayoría de la población vivía conforme a sus posibilidades. Hoy el préstamo se ha convertido en algo común.

Sea cual sea la categoría socioeconómica, los marroquíes dan prioridad a la vivienda. El 63% de los matrimonios son propietarios. La política de viviendas de protección oficial contribuye a que esto sea así. “Trabajamos, en primer lugar, para la vivienda. Es un valor seguro en caso de sufrir un contratiempo”, nos cuenta A. También es una manera de garantizar una herencia a los hijos. ¡Sin mencionar que la relación entre inquilinos y propietarios suele ser conflictiva! “Prefiero tener una habitación que sea mía antes que una casa en la que tenga al propietario llamando a mi puerta cada fin de mes”, nos asegura A.

“Me endeudé para poder pagarle clases a mis hijos y compensar las carencias de la educación pública”

En nuestro país la vida de las familias se desarrolla en el hogar, al contrario que otras sociedades que hacen más vida fuera de casa. El mobiliario lujoso y el equipamiento de las casas es importante. “Nuestra casa debe estar bien amueblada, el salón tiene que ser lujoso. Un salón suntuoso que no disfrutamos. La habitación más cara, reservada a los posibles invitados”, se lamenta Salma. Mientras que antes todos los hijos dormían en la sala de estar, hoy cada uno tiene que tener su propia habitación.

Las casas están equipadas con productos sofisticados de alta tecnología: electrodomésticos, equipamiento electrónico, material multimedia… De ahí el endeudamiento. Más aún cuando estos aparatos duran cada vez menos.

Hicham nos cuenta: “No han terminado de concederme el crédito para comprarme un aparato y ya está saliendo al mercado otro que es mucho mejor. Siempre termino vendiendo el primero a bajo precio y endeudándome para conseguir el nuevo”. La oferta de canales de televisión por satélite hace que el número de televisores en la casa se multiplique, para reducir los conflictos originados por la elección de un programa u otro, y un ordenador para cada miembro de la familia ha pasado a ser indispensable.

En cuanto al coste de la educación de los niños, este ha aumentado considerablemente. El fracaso de la educación pública asfixia a los padres. Los gastos de escolaridad de los colegios privados acaban con más del 60% de los recursos familiares. Y en la Pública, el precio de los libros y del material puede superar el 25%. “Me endeudé para poder pagarle clases por la tarde a mis hijos para compensar las carencias de la educación pública”, se lamenta Mohamed. La ropa, los accesorios, la alimentación, las actividades de ocio y la salud te dejan sin presupuesto. El coche, que se ha vuelto indispensable, ocupa el segundo puesto en el pódium de la obtención de crédito, justo después de la vivienda.

Círculo vicioso

El endeudamiento parece normal en una sociedad donde, en comparación con el poder adquisitivo, el nivel de vida es elevado, la cobertura social no se ha generalizado y la cuantía de las pensiones es irrisoria. Esto afecta considerablemente al bienestar. Además, los datos oficiales de una encuesta realizada en 2012 señalan que nueve de cada diez marroquíes no están satisfechos con su nivel de vida.

Según la Asociación Profesional de Entidades Financieras en Marruecos, el sobreendeudamiento se produce cuando una persona destina el 70% de su salario al pago de sus créditos. Resultado: ¡un marroquí de cada tres está sobreendeudado! En cuanto a la tasa de bancarización, esta ha conocido una subida considerable. Tanto es así que el 57% de los marroquíes ya disponen de una cuenta bancaria. Consecuencia: el endeudamiento en torno a los bancos se ha duplicado.

La multiplicación de sociedades de crédito al consumo facilita igualmente el acceso a préstamos. Estas sociedades se dirigen a una clientela de recursos limitados deseosa de solucionar problemas urgentes y que recibe fondos de inmediato, a cambio de aceptar unos tipos de interés desorbitantes. Y quien dice fácil acceso a créditos dice, con el tiempo, dificultades para pagar sus vencimientos, a las que se añaden las indemnizaciones por retraso. La conocida tasa del 0% por la compra de un coche o de un electrodoméstico resulta atractiva. Sin embargo, el último informe del Banco Central de Marruecos acerca de los créditos bancarios es inquietante… el fuerte desarrollo de los créditos pendientes de pago de los hogares amenaza la actividad bancaria. En 2014, la morosidad de los hogares aumentó en un 28%.

Desangrarse como sea

Diez millones de marroquíes viven con 19 dírhams (1,90 euros aproximadamente) al día según la FAO. El endeudamiento es, por tanto, la única forma de vivir. Las facilidades de pago están igualmente muy extendidas. Los comerciantes aseguran que si no fuera por esto tendrían que cerrar sus negocios. Tenderos, carniceros, perfumistas, peluqueros, tiendas de ropa, farmacéuticos, costureros, joyeros… conceden créditos en forma de letras de cambio que permiten repartir los pagos en efectivo en varios meses o en importes mensuales. “Los comerciantes te hacen caer en la trampa: Llévatelo y págame cuando quieras. Se nota que eres honesto. Y luego mírate, ¡endeudado!”, bromea Mehdi.

Hasta ha surgido una práctica muy corriente y peligrosa para satisfacer las necesidades vitales, y a menudo superfluas. “Si me hace falta dinero solo tengo que encontrar a alguien que necesite un televisor, un horno, una moto… Lo compro a crédito y lo vendo un poco más barato. Al final estoy sobreendeudado pero el efectivo me permite ir escapando”, confiesa Oussama. Por otra parte, ¡ya hemos perdido la cuenta de las víctimas encarceladas por cheques en descubierto! Sin ahorros, las familias lo tienen difícil para afrontar los imprevistos: problemas de salud, invitados sorpresa, averías del coche, funerales…

“Los juguetes de los niños el Día de Ashura, en Navidad, el fin de año, San Valentín… ¡una ruina!”

Actualmente pedimos préstamos para cubrir fiestas religiosas o familiares: el ramadán, el viaje a la Meca, las vacaciones, nuestra boda o la de nuestros hijos, un nacimiento, el inicio del curso escolar, los regalos que hay que hacer en todas las bodas que hay cada verano, etc. En efecto, las ocasiones para ofrecer regalos se han multiplicado: “Los juguetes de los niños el Día de Ashura, en Navidad, fin de año, San Valentín, el cumpleaños de personas de nuestro entorno, una boda, el 8 de marzo, el día del padre y de la madre… ¡Una ruina! Mi mujer tiene letras pendientes por todos lados para poder cumplir con estos compromisos”, critica Jalil.

La unión sagrada conlleva un sobreendeudamiento grave porque los jóvenes en edad de casarse constituyen la mayor parte de la población. “¡Desde que le pedí la mano a mi prometida ha sido un no parar! Hasta la dote se da a crédito: le di a mi suegro un cheque de 30.000 dírhams (3.000 euros aproximadamente) simplemente para hacer el paripé delante de los invitados. Lo ha guardado. ¡Si dejo a su hija me mandará a la cárcel”, se lamenta Rachid.

Sí, recurrir a un crédito es útil y a veces inevitable, ¡pero cuidado con no sobrepasar el límite! Las familias se dejan arrastrar por gastos superfluos para satisfacer necesidades elementales o guardar las apariencias que consideran indispensables para su felicidad. Pero el estrés que provoca el sobreendeudamiento acaba con el bienestar. Hay que tomar, por tanto, decisiones razonables…

Primero publicado en illi | 17 Nov 2015 | Traducción: Idaira González León

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