El incendio de la corrupción

Publicado por

Nuria Tesón

Publicado el 19 Ene 2017

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Espacio conmemorativo de las víctimas de Colectiv (Ago 2016) | © Miguel Ángel Sánchez
Espacio conmemorativo de las víctimas de Colectiv (Ago 2016) | © Miguel Ángel Sánchez

Bucarest | Agosto 2016

Bucarest, 30 de octubre de 2015. El grupo de rock Goodbye to Gravity presenta su último disco con un concierto en el Club Colectiv. Antes del descanso estallan fuegos artificiales. La espuma que cubre una columna se incendia. Las llamas se extienden al techo rápidamente. En menos de dos minutos la sala es un infierno. “Hay un incendio…. Nos estamos quemando vivos…”. La voz de la llamada al 112 se mezcla con los gritos de horror y el rugido del fuego.

Mihai Grecea respira hondo antes de empezar a hablar. “Básicamente nos freímos. Yo estaba de cara e intenté cubrirme con las manos. Subí la cámara intentando protegerme el rostro. Perdí parte de la oreja, pero al menos todavía funciona… Se me abrasaron las manos. Sabía que tenía que agacharme pero me daba miedo que la gente me pasara por encima. En ese momento me di cuenta de que podíamos morir allí”.

El incendio en Colectiv mostró los trapos sucios de una democracia que pelea por acomodarse en la UE

Grecea, realizador de vídeo, era amigo de los componentes de la banda. Aquel día grababa para ellos la presentación en el Club. Él sobrevivió, pero 64 personas perdieron la vida, muchos de ellos amigos y conocidos de Grecea. En las calles de Bucarest, las mayores protestas desde la caída del comunismo en Rumanía acabaron con la dimisión del Ejecutivo y del primer ministro socialdemócrata Victor Ponta. La palabra más escuchada fue corrupción. Colectiv parecía convertirse en el símbolo que los rumanos necesitaban para unirse contra la epidemia que asuela el país.

Grecea cree que las protestas fueron “una buena excusa para que un gobierno corrupto dimitiera”. “Fue una buena escenificación de cara a la galería. ‘Oh, es una demanda popular, tenemos que dimitir…’ Pero el exprimer ministro estaba tan salpicado… fue una buena salida para él”, concluye.

El más corrupto de la UE

Rumanía es el país más corrupto de la Unión Europea en la lista de Transparencia Internacional 2015. Y el segundo más pobre, según Eurostat. A finales de 2014, se habían registrado más de 6.600 casos de corrupción. Entre ellos el del primer ministro socialdemócrata Victor Ponta, que dimitió tras el incendio de Colectiv, cediendo el cargo a Dacian Ciolos, un tecnócrata excomisario de Agricultura de la Comisión Europea. Ponta estaba siendo investigado por blanqueo de dinero, evasión fiscal, falsedad de documentos y conflictos de intereses y el presidente Klaus Iohannis, líder del Partido Nacional Liberal, había pedido su dimisión sin éxito. La Constitución rumana garantiza inmunidad parlamentaria a senadores y diputados, que no pueden ser imputados sin el acuerdo de la Cámara.

Colectiv puso sobre la mesa los trapos sucios de una democracia que pelea por acomodarse en la Unión Europea a la que se unió en 2007, mientras, en casa, muchos consideran que no podrá hacerlo sin quitarse de encima esos lastres heredados del comunismo. El Club no tenía permiso para grandes aforos ni las salidas necesarias, y usaba materiales inadecuados de construcción, como aislamiento no ignífugo. Según Mihai Grecea, un espejo de cómo se hacen las cosas en Rumanía: “Saltándose las leyes”. “Los dueños del club, ávidos de dinero, sobornan a las autoridades y tienen sus permisos y licencias para el club incluso si no está todo bien”, explica.

La vuelta del Gobierno de antes

Las elecciones parlamentarias del 11 de diciembre no trajeron sorpresas: dieron la victoria al PSD con un 45 por ciento. “Tenemos elecciones. Víctor Ponta fue forzado a dimitir, pero el mafioso Liviu Dragnea, el presidente de su partido, es todavía más popular”, se queja el realizador Mihai Grecea. Dragnea, un exministro de Desarrollo Regional, había sido condenado a dos años de cárcel por fraude electoral. Su mayor rival era Dacian Ciolos, primer ministro en funciones, que se presentó con una candidatura independiente apoyada por dos formaciones conservadoras: la Unión para Salvar Rumanía (USR) y el Partido Nacional Liberal (PNL), que juntos consiguieron el 29 por ciento de las papeletas.

El presidente rumano, el conservador Klaus Iohannis, que ha declarado la guerra a la corrupción, anunció que se opondría al nombramiento de Dragnea como jefe del Gobierno, así que el PSD propuso primero a la exministra Sevil Shhaideh, perteneciente a la minoría tártara, y al ser rechazada, al exministro de telecomunicaciones, Sorin Grindeanu, que juró su cargo el 30 de diciembre. Para Grecea no hay diferencia: “Víctor Ponta quizá no gane pero él es el señor de las marionetas”.

N.T. / I. U. T (Enero 2017)

La Fiscalía tiene abiertos tres casos penales pero aún no hay fecha para el juicio de Colectiv y según Olivia Alexandru, abogada de algunos de los supervivientes, ninguno de los imputados permanece en prisión. “Tenemos muchas leyes para encajar con los estándares europeos pero no las imponemos; no tenemos quien sancione a aquellos que no las obedecen”. Porque antes del incendio ya había normativas de seguridad para locales de ocio. Pero “en el caso de Colectiv nadie asumió que si das una licencia sin tener no solo la documentación sobre el papel, sino las condiciones verificadas en el local, puedes enfrentarte a una situación como esta. Eso es lo más frustrante”, asegura Alexandru.

“Los investigadores que vieron que no había extintores con fecha apropiada, que vieron esa esponja [no ignífuga] en la pared, no hicieron nada… No lo declararon. Intentaron hacerlo bajo cuerda, a cambio de dinero, y cuando todo estuviera listo pues nadie se enteraría”, denuncia. Pero no llegó ese momento. Apenas un mes después se produjo el incendio.

Vieron que no había extintores apropiados y no lo declararon. Intentaron arreglarlo a cambio de dinero

Grecea cree que “algo pasó” cuando se produjeron las protestas, pero “no lo suficiente” para propiciar ahora un cambio real. “Cuando estaba en el hospital pensaba que esto no podía seguir así, algo tiene que cambiar. Tenemos un gobierno de tecnócratas el último año, pero mi sensación es que todo lo que ocurre en el espacio público es provisional. Diletante”.

El Gobierno tecnócrata considera la corrupción una amenaza al desarrollo del país, por lo que la ha incluido en su Estrategia Nacional de Defensa para el período de 2015 a 2019, recordando que “hace al Estado vulnerable, genera prejuicios sobre la economía (…) y tiene un impacto negativo en su imagen”. También el servicio de espionaje, el SRI, la considera una amenaza en potencia a la seguridad nacional.

Las instituciones fallan

Esa toma de conciencia paulatina de las instituciones no ha logrado rebajar la preocupación de los ciudadanos. Rumanía obtuvo 46 puntos en el último Índice de percepción de la corrupción de 2015, que publica la organización Transparencia Internacional. Incrementaba su puntuación del año anterior, lo que supone que la ciudadanía tiene una peor opinión al respecto: llegó al puesto 58 de 167 países, en una escala en la que 0 supone percepción de altos niveles de corrupción y 100 un sector público que se percibe como limpio.

¿Por qué entonces un partido como el PSD, sembrado de casos de corrupción, se mantiene líder en los sondeos para las legislativas? “Hay una distancia enorme entre cómo la gente en las zonas rurales y en las grandes ciudades ve cómo funciona todo. Quieren que la gente sea estúpida (en términos de educación civil o política), para poder controlarles. Es como funciona desde la época comunista”, cree Grecea. De los casi 20 millones de habitantes de Rumaní, la mitad vive en zonas rurales. Zonas en las que, según un estudio del Banco Mundial para la Estrategia Nacional de Inclusión Social y Reducción de la Pobreza, la tasa de pobreza relativa es del 38 por ciento. Lo que supone que uno de cada dos niños en el campo vive en la pobreza.

Más de la mitad de los fallecidos murió en los hospitales a consecuencia de infecciones

Tanto el Partido Socialdemócrata como el Partido Nacional Liberal propusieron en campaña programas económicos con más gasto público, pese a que el déficit ya se estima en un 2,8 % para 2016. Los liberales prometieron doblar los sueldos a los médicos (que ganan de media 400 euros al mes) a partir de junio de 2017, los socialdemócratas, aumentar las pensiones y, además, una gran inversión en medicina: un nuevo hospital gigante en Bucarest, una escuela de medicina universitaria, un centro de investigación farmacéutica, clínicas especializadas y otros ocho centros regionales de menor escala para mejorar la atención sanitaria.

La promesa parece responder directamente al escándalo del incendio. Porque Colectiv también dejó al descubierto cómo la corrupción afecta a los hospitales. Más de la mitad de los fallecidos, 37, murió en los centros a consecuencia de infecciones en las semanas y meses que siguieron. La doctora Camelia Roiu denuncia que se ocultó a las familias la realidad fruto de años de abandono y corrupción. “Sabíamos que el hospital estaba infectado con bacterias que eran muy resistentes a todos los antibióticos, que los pacientes se infectarían en un par de días y morirían…”

Roiu asegura que lo que ocurre es un secreto a voces: “Muchos médicos usan varios guantes para operar y evitar contaminarse”. El nivel de infección “sólo es equiparable al de países en vías de desarrollo. Sólo derribando los hospitales hasta los cimientos se podría acabar con ella”.

Una investigación del periodista Catalin Tolontan, publicada en el diario Gazeta Sporturilor, reveló en primavera que unos cincuenta hospitales del país, entre ellos nueve de Bucarest, habían estado utilizado productos de desinfección adulterados. La empresa proveedora, la farmacéutica Hexi Pharma, diluía tanto los productos que su poder desinfectante era nulo.

La doctora Roiu ha pasado mucho tiempo recopilando pruebas. Muestra unos vídeos en los que un paciente de la unidad de quemados es literalmente devorado por gusanos que se desarrollaban en sus heridas abiertas. Cuando vio lo ocurrido en Colectiv reunió el valor para denunciar… y ha sido condenada al ostracismo entre sus propios compañeros. Ella los denomina simplemente mafia.

“Los funcionarios son los líderes de una mafia en el sistema de Salud conectado con la industria farmacéutica”

También Grecea: “Los funcionarios públicos son un problema, y son tan poderosos en los ministerios que no puedes cambiar nada. La administración política de los gabinetes los hereda desde hace 20 años. Son los mismos y son los líderes de una mafia, como hemos podido ver en el sistema de Salud conectado con la industria farmacéutica. Y no puedes hacer nada”.

Sin embargo no se permitió a las víctimas de Colectiv viajar a otros países de la Unión Europea para recibir asistencia. Por eso, ellas y sus familiares culpan al sistema en su conjunto. Muchos como Miluta Flueras, fotógrafo de conciertos, no supieron lo cerca que habían estado de morir hasta meses después. El fotógrafo pasó 42 días hospitalizado. La primera cirugía la tuvo tres días después del incendio, con quemaduras en manos, cabeza, cuello… “La segunda semana descubrieron que tenía un coágulo en la cabeza y no lo habían visto. Al principio no era consciente del peligro en el que estuvimos. Me decían que no tenía infecciones, que todo estaba bien, pero cuando conseguí mi informe médico vi que había estado infectado por pseudomonas varias semanas”.

Flueras atribuye su recuperación a la suerte y su buena constitución física que otros, como el joven Alex Iancu, no tuvieron. Su padre, Eugen Iancu, enseña fotos de un chaval con una guitarra siempre en las manos, barbilampiño, con el pelo negro y una media sonrisa. “Le tuvieron en el hospital y no me dejaron moverlo a Europa. La respuesta oficial fue que no podíamos trasladarle ni siquiera por nuestra cuenta”, explica. “Llegaron con órdenes oficiales y diciéndonos que todo estaba bien, que tenían todo el equipo, los medicamentos, pero la realidad es que no lo tenían”. El primer sábado murieron 13 personas, recapitula. “Eso cambió todo porque todos quisimos llevarnos a nuestros familiares fuera”.

“El informe médico dice que le dieron varios antibióticos diferentes, cuando ya sabían que había una infección en los hospitales y que iba a acabar con su sistema inmunitario”, señala, enseñando la página del historial médico de su hijo, donde se detallan los medicamentos.

“Todo está corrompido en Rumania y lo que ocurrió en Colectiv es como un espejo de nuestra sociedad. Es el mayor ejemplo de cómo podemos estar corrompidos. Todas las instituciones están corrompidas”, puntualiza Iancu.

“No queremos reconocer la situación de los hospitales: que no estamos preparados para salvar vidas”

En su opinión no se han producido grandes cambios. “Los políticos son los mismos, no han cambiado. Los rumanos tampoco. Lo importante es como juzgamos la corrupción. No queremos reconocer la mala situación en que se encuentran los hospitales, que no estamos preparados para salvar la vida a alguien”, lamenta el empresario. Sin embargo valora la experiencia del Gobierno de Dacian Ciolos, que ha liderado un gabinete de tecnócratas con 18 carteras ocupadas por gente joven con experiencia en instituciones europeas y en empresas privadas, así como activistas y diplomáticos. Ha intentado acometer cambios, aceptado la dimisión de cuatro ministros, por escándalos o incapacidad en su gestión, y ha sustituido a otros cuatro ante la lentitud en la aplicación de reformas, recuerda Iancu.

Grecea lo ve como algo temporal: “Los políticos saben que dentro de poco sus chicos estarán de vuelta”. Teme que las reivindicaciones, las protestas y la frustración se queden en las redes sociales, donde Iancu escribía el pasado octubre, en el aniversario del incendio: “Ha pasado un año, la corrupción, el robo, el asesinato, la estupidez, la insensibilidad han alcanzado su cota máximo”. Y una esperanza para un cambio electoral: “El nuevo Gobierno no lo ha hecho todo bien, pero he visto a gente nueva, gente joven trabajando 20 horas al día. Estoy cansado de los que llevan años robándonos, destruyendo el país y matando. El futuro de nuestros hijos murió con Colectiv, pero a ellos no les importa. Si la gente vota por los mismos políticos se convertirán en cómplices de los que mataron a nuestros hijos”.

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