Hajar Raissouni, la amnistía, el debate

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Sanaa El Aji

@SanaaElAji

Socióloga (Casablanca, 1977). Empieza a trabajar como periodista en el semanario Nichane en 2006 con un reportaje sobre chistes irreverentes, por el que se le condena a tres años de cárcel (con pena suspendida). Continúa publicando en diversos medios marroquíes y hasta 2017 fue columnista del diario arabófono Al Ahdath Al Maghribia, uno de los diez periódicos más vendidos de Marruecos.

Publicado el 2 Dic 2019

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A mediados de la semana pasada [16 Oct 2019] se proclamó un edicto de aministía real excepcional a favor de Hajar Raissouni, su novio y el equipo médico. Hajar había sido enjuiciada por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio y por aborto y tanto a ella como a su novio y el equipo médico les cayó una severa pena de cárcel.

Esta gracia real es un paso fundamental para respaldar y consolidar el debate social sobre las relaciones sexuales consentidas en Marruecos. Hoy día ya no es aceptable que los poderes públicos se metan en la vida privada de las personas adultas ni en sus decisiones personales.

Habrá quien diga que en este caso se trata de respetar las normas islámicas que prohíben el sexo sin matrimonio.

Pero ¿desde cuándo se puede obligar a una persona que respete la religión en nombre de la ley? ¿Se puede ser religioso simplemente porque la ley te obligue a ello?

Si el Estado mete a la gente en la cárcel por sexo ilícito, debería también perseguir a los mentirosos

Además, como ha dicho el investigador Mohamed Abdelwahab, colega mío en algún simposio, si el Estado decide meter a la gente en la cárcel porque las relaciones sexuales sin casarse son ilícitas, entonces debería poner un policía junto a cada ciudadano para llevarlo a la cárcel en cuanto diga una mentira. Porque mentir también lo prohíbe la religión. Y debería castigar a quienes traicionan la confianza que se deposita en ellos, porque traicionar la confianza es igualmente pecado. Debería castigar a quien no obedezca a sus padres. Debería meter en prisión a quien no cumpla con los rezos y a quien no da limosna. Incluso a quien no peregrina a La Meca, teniendo suficientes medios para hacerlo. Y por supuesto debería enviar a prisión a todo el que compre lotería, esa lotería que el Estado no solo autoriza sino de la que incluso se beneficia, cobrando impuestos.

Todo esto parece de coña ¿verdad? Pues claro, al igual que parece de coña que el Estado castigue a personas adultas por sus decisiones personales, ya sean sexuales o religiosas.

La fe y las prácticas religiosas no pueden prescribirse por la ley. Se trata de convicciones personales y la sociedad, tanto las personas como los organismos, deben respetarlas.

El rol del Estado es castigar todo acto que perturbe la paz de los demás: agresiones sexuales contra adultos o menores, conducir borracho, robar, toda acción violenta…

La gracia real para Hajar, su novio y el equipo médico no significa que se haya resuelto el problema legal que limita las libertades individuales en Marruecos. Porque sigue habiendo miles de Hajar en las cárceles hoy día. Pero esta amnistía es un paso esencial para foimentar el debate público sobre estas libertades individuales en Marruecos.

Seremos una sociedad madura… cuando aprendamos a administrar y a respetar nuestras diferencias. Las sexuales, las religiosas y las del pensamiento.
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© Sanaa El Aji | Primero publicado en Mc Doualiya · 21 Oct 2019 | Traducción del árabe: Ilya U. Topper

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