El piso, el chalet y el sexo

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Sanaa El Aji

@SanaaElAji

Socióloga (Casablanca, 1977). Empieza a trabajar como periodista en el semanario Nichane en 2006 con un reportaje sobre chistes irreverentes, por el que se le condena a tres años de cárcel (con pena suspendida). Continúa publicando en diversos medios marroquíes y hasta 2017 fue columnista del diario arabófono Al Ahdath Al Maghribia, uno de los diez periódicos más vendidos de Marruecos.

Publicado el 18 Feb 2020

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Sé un chalet a la venta y no un piso de alquiler.
Si sales sin permiso de tu marido, los ángeles te van a maldecir.
Si te pones perfume, eres una puta.
Si te mata tu marido, la única explicación es que tú le fuiste infiel.

Esto es una parte, tan solo una parte, de la paranoia y la obsesión de mucha gente, tanto hombres como mujeres, con el cuerpo y el sexo de las mujeres, durante una semana cualquiera en Marruecos.

Una obsesión que comparten Abdelilah Benkirán, expresidente del gobierno y ex secretario general del partido Justicia y Desarrollo (PJD), el predicador Abdullah Al-Nahari y una entrenadora de desarrollo personal llamada Nahed Rachad.

Benkirán acusó a los miembros del comité encargado de elaborar el nuevo modelo de desarrollo en Marruecos de ser enemigos del islam, y con ello incita explícitamente a matar en nombre de la defensa de la religión. Esto es algo por lo que Benkirán debería rendir cuentas ante la Justicia.

Si te mata tu marido, solo cabe una única explicación: tú has sido infiel

En su mismo discurso (y bajo los aplausos del variado público de los afiliados al partido islamista), Benkirán habló sobre el aumento de la cifra de mujeres víctimas de asesinato a manos de sus maridos en una serie de países europeos, y relacionó esos asesinatos con la infidelidad matrimonial por parte de dichas mujeres. Así, con todo el descaro posible. Si te mata tu marido, solo cabe una única explicación para el crimen: que tú, esposa, has sido infiel, y, por tanto, mereces la muerte.

La primera lección que debe aprender Benkirán quizá sea “Tira y estudia”, como decimos en Marruecos. Infórmate antes de pronunciar cualquier necedad. Estudia y observa antes de soltar por la boca algún razonamiento que más que reflejar tu posición ideológica respecto a las mujeres lo que hace es traslucir tu ignorancia sobre los hechos. Todos los debates sobre derechos y los estudios sociológicos y legales intentan explicar el fenómeno del feminicidio y definirlo, considerándolo “violencia contra la mujer”, mientras que nuestro ex presidente del Gobierno justifica esa violencia con la “infidelidad de la esposa”, en una profunda ignorancia respecto al tema.

Supongamos que la cuestión fuera cierta. ¿Acaso los antecedentes religiosos de Benkirán le autorizan a matar en venganza por una infidelidad? ¿No muestran, de hecho, una mentalidad masculina enemiga de las mujeres, una mentalidad que recurre a la religión cuando le conviene y que, cuando no le conviene, la retuerce para poder dar cabida a sus conceptos trasnochados, incluso aunque tenga que ir en contra de la religión…?

Mostrarse en Youtube es un adulterio que hace que los extraños miren “la carne de otro”

Recordemos que en octubre pasado, otro alfaquí consideraba que “el cáncer de útero es el resultado de mantener muchas relaciones sexuales”. ¿Qué pasa con el hombre que mantiene muchas relaciones sexuales con cuatro esposas o con varias amantes? ¿Podemos relacionar eso con el cáncer de próstata? ¿Y qué pasa con los niños que sufren un cáncer?

Esto, desgraciadamente, es lo que sucede cuando un alfaquí insiste en su discurso sobre el saber… en la lengua de la ignorancia. Y esto es lo que pasa cuando esa ignorancia dominante le permite hablar sobre lo que invalida la ablución, sobre astronomía o sobre biología… ¡Solo porque se les cree y se les aplaude!

Antes o después de Benkirán apareció el jeque Al-Nahari con su “profundo” análisis sobre el fenómeno de las emisiones de “Mi rutina diaria” que conoce el Youtube marroquí. No es necesario que seamos seguidores de este fenómeno, ni que nos guste… Lo importante es que el respetado jeque, en su intento, como digo, de detallado análisis del fenómeno, considera que la mujer es propiedad de su esposo, y que mostrarse en esos vídeos es un adulterio que hace que los extraños miren “la carne del otro”. Al-Nahari añadió que la mujer que se pone perfume antes de salir es una puta, incluso si lleva hiyab, y ¡deberá limpiar su impureza!

El hombre no respetará a las chicas, a no ser que sean un chalet en venta: difíciles de conseguir

Esto no representa, sin embargo, todo el atraso y la ignorancia que existe, puesto que incluso algunos “especialistas en desarrollo personal”, que se han montado en la ola de manera oportunista, promueven esa misma mentalidad retrógrada. Esta semana apareció una señora que se las daba de experta en el campo del desarrollo personal, proponiendo a las jóvenes que fueran “chalets en venta y no pisos de alquiler”. Su idea: el hombre no las respetará a no ser que sean un chalet en venta, o lo que es lo mismo, ¡que sean difíciles de conseguir!

De la analogía que se hacía de las mujeres con un caramelo, con o sin envoltorio, esta señora “experta” nos lleva a compararnos con pisos, chalets y alquileres: una tremenda mercantilización del cuerpo de las mujeres.

En lugar de afianzar los valores del respeto, la igualdad, la honestidad y la claridad entre los sexos en las relaciones, comparamos a las mujeres con un caramelo que hay que cubrir para que las moscas no revoloteen alrededor (y no comprendo por qué no se cabrean los hombres cuando se los compara con moscas en este tipo de declaraciones, que aparecen de vez en cuando en páginas islámistas). O con un piso de alquiler y un chalet en venta.

Lo que es seguro es que, en la mayoría de estos casos, sabemos cuál es la única y dolorosa verdad: que nos queda un muy largo camino que recorrer frente a hombres y mujeres de todas las ideologías, obsesionados con las mujeres y sus cuerpos, embebidos de ese pensamiento atrasado.

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© Sanaa El Aji | Primero publicado en Al Hurra · 19 Dic 2019 | Traducción del árabe: Carmen Gomez Orts

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