Era de Sheshonq

Felicitación del Año Nuevo amazigh correspondiente a 2018 | Tomado de internet

La Era de Sheshonq, también conocida simplemente como ‘Año amazigh’, es un cómputo inventado en el siglo XX para reforzar el sentimiento de identidad entre activistas bereberes. Toma como año cero la supuesta entronización de un faraón llamado Sheshonq en Egipto, correspondiente a 950 antes de la era cristiana.

La población amazigh de Marruecos, el único colectivo del mundo que utiliza hasta hoy el calendario juliano en la vida cotidiana, no conoce ningún cómputo de años. Celebra el Año Nuevo como 1 de enero juliano, correspondiente al 14 de enero del calendario gregoriano, es decir el hoy utilizado universalmente, pero no cuenta los años que transcurren.

La ‘era Sheshonq’ fue inventada en París en 1968 por bereberes argelinos exiliados. El hábito de felicitar el Año Nuevo amazigh alrededor del 14 de enero, añadiendo el número correspondiente a la ‘era Sheshonq’ (2968 en 2018 d.C.) se difundió lentamente en la década de los noventa, gracias a la expansión de internet. Se popularizó enormemente en la primera década del siglo XXI, sobre todo a través de las redes sociales.

Al mismo tiempo, los activistas argelinos que crearon la “era amazigh” la desvincularon completamente del calendario realmente utilizado, salvo por mantener la fecha del 14 de enero gregoriano como “Año Nuevo”, llamado “yennayer” en tamazigh (del latín Ianuarius, nombre del mes de enero). De hecho, ni siquiera esta fecha está aceptada de forma unánime: la mayoría prefiere felicitar el “año nuevo amazigh” ya el 13 de enero, y algunos lo hacen el 12 de enero. Entran así en contradicción con el calendario tradicionalmente empleado por los amazigh.

Desfase

El desfase entre el 13 y el 12 de enero es fácil de explicar: los activistas que inventaron la “era amazigh” eran originarios de la Cabilia, donde el calendario juliano ya había caído en desuso. Solo se mantenía la tradicional celebración del Año Nuevo, ya fijado en una fecha del calendario francés introducido con la colonización en 1830. Entre aquel año y 1900, el 1 de enero juliano correspondía al 13 de enero en el calendario europeo. La regla gregoriana de saltarse el día bisiesto tres veces cada cuatro siglos hizo que ambos calendarios se alejaran un día más en 1900: a partir de entonces, yennayer se movió al 14 de enero en el calendario, pero la población argelina, al haber abandonado el calendario, mantuvo la celebración en la fecha fijada en el calendario francés.

La fecha del 12 de enero es más difícil de explicar: puede corresponder al hábito de felicitar el Año Nuevo en la víspera de la fiesta, podría remontarse a algún testimonio histórico de la fecha de yennayer anterior al año 1800 (cuando realmente correspondía al 12 de enero) o bien puede deberse a un simple error de activistas ignorantes respecto al calendario realmente empleado entre los amazigh.

Curiosamente, el empleo de la era de Sheshonq para felicitar el Año Nuevo y el empleo del verdadero calendario amazigh siguen siendo prácticamente excluyentes, también en España. Esto se debe en parte al hecho de que gran parte de los amazigh marroquíes activos en las redes sociales provienen del Rif, donde el calendario juliano también ha caído ya en desuso. Incluso las asociaciones marroquíes más combativas a favor de la identidad amazigh, que promueven fervientemente el uso de la “era Sheshonq”, rechazan utilizar fechas reales del calendario juliano en sus comunicados y materiales de difusión.  De esta manera, el “Año amazigh”, con su fecha errónea del 13 de enero, se emplea activamente para suplantar y erradicar las auténticas tradiciones milenarias del pueblo bereber, el único que ha mantenido vivo hasta hoy el calendario del Imperio romano.

Historia

El creador de la ‘era Sheshonq’ es el activista argelino Mohand Arab Bessaoud (1924-2002), bereber de la Cabilia y exiliado en París entre 1965 y 1980. Fundador de la Académie Berbère y rodeado de un equipo de militantes, Mohand Arab también popularizó la versión modernizada del alfabeto tifinagh y diseñó la hoy muy popular bandera amazigh tricolor. Tras toparse con un apunte del antropólogo francés Émile Masqueraud (1943-1994) según el que en la región del Chaouia en Argelia, yennayer también se conocía como ‘As fir’aun’, es decir ‘Día del faraón’, Mohand Arab decidió crear una ‘era faraónica’ que simbolizara la antigüedad de las tradiciones bereberes. En la historiografía de los egiptólogos europeos encontró al faraón Shoshenq, también Sheshonq, fundador de la XXII dinastía, y considerado como oriundo de Libia al oeste de la Cirenaica. La ubicación geográfica hacía fácil suponerle origen amazigh.

La mayoría de los egiptólogos creen que Shoshenq llegó al poder entre 946 y 943 a.C. Otros académicos tienen por probable que reinara cien años más tarde o a mediados del siglo VIII a.C. Apuntan que la datación a mediados del siglo X a.C. solo se mantiene para permitir identificar a Shoshenq con el faraón Sisak, mencionado en la Biblia (2 Cronicas 12), al que el texto bíblico atribuye un saqueo de Jerusalén cinco años después de la muerte de Salomón. Pero esta campaña militar no se menciona en las inscripciones egipcias que dan testimonio de Shoshenq, y no faltan voces que consideran errónea la equiparación de Shoshenq con Sisak.

En todo caso, la datación de los faraones es una elaboración de académicos europeos sujeto a continuas revisiones y mejoras y no tiene relación algunas con las tradiciones del pueblo amazigh.

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