«Toda la vida estamos cortando la cabeza de múltiples hidras»

Baltasar Garzón

 
Baltasar Garzón | © Gonzalo Pérez

Baltasar Garzón | © Gonzalo Pérez


Sevilla| Febrero 2017

En el punto de mira (Planeta) es el título del corpulento volumen en el que Baltasar Garzón ha querido hacer un repaso a su amplia trayectoria como juez. Nacido en Torres (Jaén) en 1955, fue considerado el juez estrella por excelencia al ocuparse desde la Audiencia Nacional de los casos más llamativos hasta 2012, desde el terrorismo al narcotráfico, desde la delincuencia económica a los crímenes contra la Humanidad. Fue el juez que puso contra las cuerdas a Pinochet, contribuyó a la derrota de ETA y hasta tuvo una fugaz experiencia como candidato a diputado por el PSOE. Su intervención en el caso Gürtel le valió la expulsión del Tribunal Supremo, y desde entonces asesora al Tribunal Penal Internacional de La Haya y al director de la defensa de Julian Assange, fundador de Wikileaks, entre otros empeños.

Tras la sentencia del caso Nóos ¿usted entiende las críticas a la judicatura, ese desencanto que cunde cada vez que se da un fallo inesperado?

«Sin pedagogía sobre lo que es un sumario, un juicio o una sentencia, hay un riesgo de desconexión»

El problema creo que es de pedagogía. Muchas veces las posturas preestablecidas respecto de los juicios se compadecen mal con el resultado de las sentencias. Se hace un juicio de valor paralelo que lleva a esa decepción. El público en general conoce todo a través de los medios: si no hay una pedagogía sobre lo que es un sumario, un juicio o una sentencia, se corre el riesgo de desconexión. En el caso Nóos ha habido muchísima información, y cosas que no eran como se estaban contando, y cuando se les da una interpretación jurídica, no corresponde con lo que se espera. Es verdad que ha habido una dispersión importante entre las peticiones de  pena y establecimiento de las mismas en la sentencia, pero habrá que estudiar el argumento de la jueza para decidir. Lo importante es que ha habido un juicio, que ha habido posibilidad de defensa y acusación, y una resolución. Quizá lo deseable es que no se tarde diez años, que fuera todo más ágil y que hubiera una comprensión mayor del funcionamiento de la justicia.

¿Cree, como algún periodista ha dicho del juez Castro, que hay un populismo judicial?

No. En más de una ocasión he defendido al juez Castro, como puedo defender o criticar al tribunal. El juez Castro tenía unos elementos en la instrucción que le llevaron a tomar una decisión desde mi punto de vista correcta. La fase de juicio oral es diferente, es donde se deben producir las pruebas, y el fiscal tenía una posición diferente. Ahora el tribunal acoge la opción de la absolución de la condena penal, aunque opta por la condena a título lucrativo de la Infanta. El juez Castro hizo todo lo que tenía que hacer con todas las garantías, hubo dos controles, sus resoluciones fueron confirmadas. Y lo que no se le puede imputar, y desgraciadamente esto entra en la falta de pedagogía que comentábamos antes, es el resultado de la sentencia. Al juez se le puede imputar el auto de prisión que dicta, el archivo que decreta y se revoca… Pero no el resultado de la sentencia.

La jueza Alaya ha sorprendido no hace mucho afirmando que “existe una justicia para los poderosos y otra para los demás”. ¿Usted lo comparte?

«No me ha temblado la mano ante quien tenía poder y ante quien no tenía»

No sé a lo que se ha querido referir, porque desde luego ella, las decisiones que ha tomado, se han referido a los poderosos. Sí es verdad que la justicia a veces no es igual para todos, y los más vulnerables siguen siéndolo frente a quienes, teniendo medios y posibilidades de hacer una defensa más técnica, agresiva y completa, pueden obtener mejores resultados. Habría que impulsar que la defensa de todos aquellos que pasan ante la Justicia sea consistente en todos los ámbitos, incluyendo preparación, capacitación, etc., y que no dependa solo de la pertenencia a un gran bufete. El juez y el magistrado, a la hora de instruir y de juzgar, no debería guiarse por el color de la camisa o chaqueta, o si tiene más o menos dinero, sino por las pruebas. Así lo he entendido yo siempre, y no me ha temblado la mano a quien tenía poder y a quien no tenía. Eran personas que estaban frente a la Justicia con unos indicios que había que valorar, y nada más.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Baltasar Garzón
 
 

2 comentarios

  1. ESTE ES EL FAMOSO SANCIONADO POR LA JUSTICIA ESPAÑOLA.
    EL MISMO QUE ESTUVO DURANTE UN TIEMPO VIVIENDO A LA SOMBRA DEL KIRCHNERISMO EN LA ARGENTINA.
    DOS BUENAS RAZONES PARA NO LEERLO.

 
 

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