Rehén del estilo

 

Antonio Pampliega
En la oscuridad

Género: Ensayo
Editorial: Península
Páginas: 240
ISBN: 978-84-9942-609-9
Precio: 18,20 €
Año: 2017
Idioma original: español

 

La foto de un sótano umbrío en la portada. Un título tétrico en sintonía con la imagen, En la oscuridad. Y un subtítulo definitivo: Diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria. Nunca hasta ahora un periodista español había contado con pelos y señales su cautiverio a manos de los fundamentalistas islámicos. Y más allá de los truculentos detalles que cabe esperar de este tipo de historias, resulta altamente interesante lo que se pueda aportar de los captores: quiénes son, cómo viven, qué piensan. Sí, sin duda queremos leer este libro.

Debo admitir, sin embargo, que las primeras páginas me sumen en la decepción. El reo está en su celda, se refleja su estado de ánimo con el propósito de meter al lector cuanto antes en situación. Una situación desesperada, la incertidumbre de salir con vida de ese trance. El -¿inevitable?- canto del muecín como señal inequívoca de que estamos en algún punto de un país musulmán devastado por la guerra. Sin embargo, el estilo es flojo, muy flojo.

Uno se imagina a Antonio Pampliega sacando malas notas en la asignatura de Redacción

Una frase como “Solo soy un periodista que ha venido a hacer su trabajo” es lo que se le ocurriría a un guionista perezoso que tuviera que pergeñar aprisa el monólogo interior de un periodista secuestrado. “A contar lo que está ocurriendo en esta maldita guerra”, remacha sin mejorarlo. Y más adelante escribe: “Lágrimas heladas resbalan por mis mejillas”, y el lector empieza a temerse lo peor.

Uno se imagina entonces a Antonio Pampliega, a quien solo conoce por las noticias que se derivaron de su secuestro, sacando malas notas en la asignatura de Redacción en la Facultad de Comunicación (si es que tal asignatura sigue existiendo). Se imagina también a otro compañero suyo obteniendo una calificación mucho mayor, pero también viéndolo prepararse unas oposiciones de maestro al acabar la carrera, con las que se ganaría ahora la vida.

Pampliega no es ni de lejos tan brillante como ese imaginario condiscípulo, pero tiene ganas, y tiene agallas, o tal vez un poco de inconsciencia, y seguramente en algún momento de su adolescencia se ha cruzado en su vida Territorio comanche, y se ha dicho lo que el otro nunca se planteó: que quiere ir a la guerra, que quiere contarla, que quiere sentir cómo la adrenalina se le dispara bajo el tronar de los obuses.

Quiere ir a la guerra, quiere contarla, quiere sentir cómo la adrenalina se le dispara

Eso es lo que hace el autor: va a la guerra de Siria en julio de 2015 con el heroico propósito de cubrir el frente de Alepo. Según afirma, por decimosegunda vez en tres años y medio. “He estado más veces que cualquier otro periodista del mundo y eso, en parte, me enorgullece”, proclama. Ni la feroz destrucción de vidas e inmuebles, ni la falta de respaldo de un medio concreto –Pampliega es freelance–, ni las atroces ejecuciones filmadas de varios colegas suyos le arredran. Junto a dos compañeros (Ángel Sastre y José Manuel López, ignoro por qué se escatiman sus nombres), se embarca en la temeraria aventura de volver al infierno una vez más. Sin embargo, muy pronto empieza a crecer en él el presentimiento de que algo va mal, especialmente por el extraño comportamiento de su fixer. Hasta que se dan cuenta de que han sido traicionados y de que se hallan en poder de una banda que resultará ser nada más y nada menos que Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda.

Toda esta peripecia la narra Pampliega explotando al máximo su pulso periodístico, pero en seguida va a darse cuenta de que no es el registro idóneo. No, el lector no reclama la crónica de algo que ha sucedido hace bastante tiempo y que seguramente está condicionado por lo traumático de la experiencia y por la percepción parcial que el propio protagonista pudo tener de ella. El lector necesita imaginarse en esa situación, sentir que cada personaje tiene entidad propia, que los escenarios han existido tal y como nos son presentados.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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