«Uno de los males de Oriente Próximo es que hay mucho dinero»

Pedro Martínez Montávez

 

Hace unos meses le escuché a Safaa Fathy, filósofa y cineasta de origen egipcio que vive en Francia desde hace décadas, decir que en lengua árabe no tenían filósofos entendiendo la filosofía como una fábrica que crea conceptos como decía Deleuze.

Es sorprendente eso. Una de las cosas sorprendentes que se va descubriendo es que hay muchísimos individuos, personas que viven en el mundo árabe y se pueden calificar como árabes, que tienen una idea escasísima y un desconocimiento casi total de su propio legado cultural. Ocurre en todos los sitios pero para la cantidad y la complejidad que existe en el mundo árabe encuentro pocos ejemplos equiparables. Afirmar que la cultura árabe carece de filósofos es decir una cosa que va radicalmente en contra de la Historia. Es distinto si se dice que se conoce muy poco sobre ellos. El pensador más traducido de tierras ibéricas es Averroes y así una ristra enorme de filósofos. La figura de Maimónides es una figura andalusí cuya mayor parte de su obra la escribió en árabe y vivió en tierra del islam. Distinto es que esa gran pléyade se haya concentrado en la Edad Media y distinto es que desde hace un tiempo el pensamiento árabe no haya alcanzado cotas de universalidad como en otras latitudes.

¿Hay filósofos árabes contemporáneos?

«No hay filósofos contemporáneos árabes equiparables a Kant, pero sí a Ortega y Gasset»

Me extraña mucho el ejemplo que usted me pone de una persona, que viene de Egipto y se mueve en un entorno cultural francés, que no tenga en cuenta a un pensador argelino de origen que se expresa en francés, y extraordinario en el pensar: Mohamed Arkoun. Son cosas impensables que demuestran un desconocimiento de la realidad cultural. Evidentemente no puedo afirmar que en los últimos siglos haya habido un filósofo de la categoría de Kant. No los hay equiparables a Kant, pero sí a Ortega y Gasset, y creo que Ortega y Gasset dentro del pensamiento hispánico contemporáneo es digno de crédito. Todo esto se debe conocer antes de hacer afirmaciones tan categóricas que no se sostienen.

Dice que Al Ándalus se ha clausurado en el tiempo, pero no en las memorias colectivas.

Al Ándalus es un objeto común y compartido entre españoles y árabes. Si no entendemos ni aceptamos y ni buscamos fórmulas para aplicar que Al Ándalus es un objeto compartido entre ellos, los árabes que piensen que solo les pertenecen a ellos se equivocan, y los españoles que piensen que solo les pertenece a ellos, en un marco cultural, se equivocan. Eso es lo que nunca hemos debatido.

¿Cómo lograremos entendernos? ¿Hay alguna salida?

«Una de las peores cosas es el neoorientalismo que repite clichés estereotipados exotistas»

El único camino que hay es la palabra, sin duda alguna. Hablando desde el conocimiento y desde la formación y el respeto mutuo. Hay un verso de Nizar Qabbani, poeta contemporáneo sirio que he traducido, que tomando y modificando el lema de los nazaríes de Granada decía que no hay más vencedor que la palabra. Eso es justamente lo que tenemos que hacer. ¿Hemos hablado mucho, árabes y españoles, de estos temas? ¿O nos hemos refugiado en los arquetipos, silencios, reproches y faltas de conocimiento y fundamento? ¿Hemos debatido o renunciado a hacerlo?

En los años 50 surgió un nuevo arabismo en España liderado por arabistas como usted.

El mundo ya no es el mundo pequeño de cuando yo era estudiante en la Universidad de Madrid en los años cincuenta, el mundo es más amplio, contradictorio desafiante y complejo. Seguramente en el caso del arabista es especialmente importante y todavía no hemos conseguido hacerlo. Debemos crear, moldear y ofrecer un arabismo de este tiempo que nos brinde una manera humanista para conocer y darlo a conocer este mundo diferente. No lo hemos hecho todavía y me temo que no lo haremos durante mucho tiempo.

¿En qué se ha avanzado?

El mundo árabe ha dejado de ser un desconocido. Ha dejado de ser en muchos aspectos un mundo anclado en el exotismo. Cómo puede explicarse alguien los siete años de conflicto sirio. O la permanencia del conflicto internacional más largo que existe en el mundo, que es el problema palestino-israelí. ¿Cómo puede uno no ver eso? El estudio del mundo árabe ya no es algo que competa solo a los arabistas, sino también a economistas, sociólogos, politólogos, juristas, a técnicos… ¿Qué sería de muchas empresas españolas si no trabajaran en el mundo árabe? ¿Qué sería de la economía española si no tuviera en cuenta su acción en todo ese mundo?

¿Cuáles son las preguntas que hay que hacerse?

¿El avispero político en que se encuentra el mundo árabe desde hace mucho tiempo y que va aumentando puede explicarse solo a través de la actuación de agentes internos y factores internos? ¿O hay que tener en cuenta todos los factores externos? Por poner un ejemplo: ¿el conflicto sirio no ha cambiado a partir de la intervención de Rusia, por ejemplo? ¿El mundo árabe del futuro no va a cambiar de una manera importante y radical también a partir de la intervención de otras potencias en desarrollo, por ejemplo China o India? El mundo árabe ha dejado de ser desde hace mucho tiempo una burbuja. El mundo de ellos es el mundo nuestro o mío. Una de las peores cosas que hay todavía es el neoorientalismo que repite clichés estereotipados exotistas que ya están absolutamente pasados de moda.

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Acerca del autor

Javier Calero

@fj_calero

Periodista (Badajoz, 1990). Vive en Madrid.

Es redactor de información internacional y última...

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