«Uno de los males de Oriente Próximo es que hay mucho dinero»

Pedro Martínez Montávez

 

¿Hay neoorientalistas entre los jóvenes? ¿En qué consiste?

Es seguir viendo ese mundo como de evasión, de escape, como un mundo que nos permite la manifestación de deseos, sentimientos y emociones. Hay mucha gente que sigue yendo al mundo árabe porque piensa que es exótico y nada más: el desierto, la arena, los dromedarios, sheherezadas imaginativas, la danza del vientre… nada más que eso. Y no, es un mundo de problemas también y de insatisfacciones. Es un mundo también que carece de los grandes deseos y objetivos que impulsan la humanidad: la expresión de la libertad. Esa sí que es una carencia importante del mundo árabe, el enorme déficit de libertad en todos los sentidos. ¿Usted cree que las interpretaciones que se hicieron de la llamada primavera árabe en un principio eran interpretaciones realistas?

¿Lo eran?

«Habrá nuevas primaveras árabes si no se corrigen los defectos internos profundos»

¿Qué se ha ido comprobando después? Que la primavera se ha convertido en uno o múltiples inviernos. Todas aquellas interpretaciones que se hicieron absolutamente irreales y que han quedado reducidas prácticamente a nada. Y no quiero decir que no hubiera motivos para los levantamientos populares: los había y los sigue habiendo. Desde luego, habrá nuevas primaveras árabes si no se corrigen los defectos internos profundos y las carencias profundas de ese mundo.

¿Ese optimismo por las primaveras árabes respondía a anhelos de Occidente?

Respondía a anhelos múltiples. La inmensa mayoría de esos movimientos tenía lemas muy concretos: se pedía la libertad o las libertades, la justicia social, la recuperación de la dignidad y el pan, es decir la comida. En esas exigencias eran iguales todos los movimientos. Estaban totalmente justificados, pero fueron intervenidos tanto desde dentro como desde fuera, adulterados; se ha ido comprobando con el paso del tiempo. Y es un asunto que se mantendrá durante mucho tiempo porque ninguna de aquellas exigencias se ha cumplido de una manera apreciable. Las juventudes árabes están enormemente frustradas, desconcertadas, tienen una sensación de engaño o de acumulación de engaños, no confían mayoritariamente en sus dirigentes. Y desde luego gran parte de esa juventud árabe está deseando irse de ese mundo y empezar a construir y encontrar un mundo medianamente habitable en otro sitio.

No ha pasado lo peor aún…

Nos queda por pasar. Cuando se produjo la desposesión de Palestina, por llamarlo de una manera más o menos metafórica, la mayoría de los árabes pensaba que era lo peor que podían contemplar… Luego vinieron cosas mucho peores como la guerra de los Seis Días, los conflictos del Golfo, que supuso que por primera los propios árabes se enfrentaran entre ellos. Después han venido otras muchas cosas como las primaveras. Sigue existiendo la imposibilidad de resolver de una manera equilibrada y humana el problema palestino. Hay que agradecer a algunos historiadores israelíes contemporáneos, como Ilan Pappé, el enorme esfuerzo que han hecho por ir aclarando todo. Estoy leyendo su último libro en español La cárcel más grande la Tierra y es espléndido.

¿Qué otros focos le preocupan más?

¿Puede alguien prever cómo va a terminar el conflicto del Golfo? ¿Y los enfrentamientos entre suníes y chiíes? ¿Cómo van a renunciar los agentes externos a participar en ese mundo y alterarlo? ¿Se puede prever de alguna manera? No. Por eso, siento mucho pero que en eso no puedo ser optimista. Sí me gustaría que se arreglaran las cosas.

El historiador palestino Nur Masalha me dijo que el sionismo se ha apropiado del judaísmo como el wahabismo ha hecho con el islam. ¿Comparte su análisis?

«El wahabismo no es el único malo de la película; posturas radicales se han producido en muchos lugares»

No soy ningún admirador del wahabismo, como tampoco lo soy de interpretaciones radicales de lo religioso. Lo digo siempre, soy un hombre no creyente en ninguna doctrina religiosa concreta y lo digo con absoluta claridad para que se sepa de un principio. Por tanto no puedo ser ningún admirador ni defensor de idearios religiosos que tienen ese marco de radicalismo e intolerancia. En absoluto. Pero también le digo que el wahabismo no es el único malo de la película, y posturas radicales, intransigentes y fanáticas equiparables al wahabismo se han producido en muchos otros lugares, tanto como en el campo de la sunna como de la shia y en otros idearios políticos y religiosos que no tienen nada que ver con el islam.

¿De qué surgen?

Es un terreno minado por la política y la economía. Uno de los grandes males del Próximo Oriente es que corre muchísimo dinero por él, muchísima riqueza a repartir. Es un inmenso mercado. ¿Cuántas armas se venden en el Próximo Oriente y quiénes son los principales surtidores de armas? Ahí están los entresijos del problema. Reducirlo todo a fórmulas esquemáticas y simplistas no sirve.

·

·

 

¿Te ha gustado esta entrevista?

Puedes ayudarnos a seguir trabajando

Donación única Quiero ser socia



manos

Página anterior 1 2 3

 
 

Etiquetas

,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Javier Calero

@fj_calero

Periodista (Badajoz, 1990). Vive en Madrid.

Es redactor de información internacional y última...

Pedro Martínez Montávez
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario