«No soy, en la vida real, especialmente viajero»

Jean Echenoz

 

Sorry, this entry is only available in European Spanish. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

Jean Echenoz (2012) | © Maria Teresa Slanzi


Sevilla | Mayo 2018

En la brillante generación de escritores franceses surgida en las últimas décadas (de los Nobel Patrick Modiano y Le Clézio a Emmanuel Carrére, pasando por Pierre Michon o Pascal Quignard), el nombre de Jean Echenoz (Orange, 1947) ocupa un lugar muy destacado. Criado en una familia de melómanos, se dio a conocer con El meridiano de Greenwich, pero su popularidad creció con una serie de novelas inspiradas en vidas reales, como Ravel, Correr (sobre el atleta Zatopek) o Relámpagos (sobre el científico Nikola Tesla), que le valieron la consideración por parte de la crítica de “primer escritor post-noveau roman” de las letras galas y “uno de los últimos artesanos de la novela contemporánea”.

No menos éxito ha obtenido con sus últimas entregas, desde la mirada hacia la Primera Guerra Mundial con 14 a los relatos de Capricho de la reina y la Corea del Norte que refleja en Enviada especial, todos publicados en España por Anagrama, y todos breves, algo que atribuye al hecho de escribir en una silla muy incómoda. Un tanto lacónico también en sus respuestas, pero exquisitamente amable, visitó recientemente Andalucía, donde accedió a responder las preguntas de MSur.

La ciudad donde vive, París, ¿es distinta tras los atentados, o las grandes capitales son inconmovibles una vez pasados los hechos?

La ciudad de París, si le digo la verdad, no me parece que haya cambiado mucho, desde que comenzaron los atentados. Creo que sería inquietante si fuera al contrario.

¿Alentaron estos ataques un debate público sobre los problemas sociales en la sociedad francesa (la religión en la política, el papel del islam) o más bien alimentaron discursos extremistas?

Estos dos fenómenos se han producido a la vez, sin duda, pero hay que recordar que tampoco datan de ayer.

El premio Goncourt cuenta con escritores que no tienen el francés como lengua materna, como Tahar Ben Jelloun o Leila Slimani. ¿Es un signo de vitalidad del idioma?

La pregunta no se plantea. Tahar Ben Jelloun y Leila Slimani, si bien los dos han nacido en Marruecos, son hasta donde yo sé escritores de expresión francesa desde sus primeros libros.

Otro colega goncourt, Mathias Enard, ganó el premio con una novela sobre el orientalismo. ¿Cuánto daño cree que ha hecho la idea de exotismo, la fascinación por Oriente, a la cultura? ¿O trajo algo bueno?

Todo lo que pueda venir a enriquecer la cultura francesa, venga de Oriente, de Asia, de África, de América y en general de cualquier lugar, solo puede ser bienvenido; no puede producir el menor daño. Todo lo contrario.

Otro de sus personajes, Zatopek, vivió toda su vida bajo el comunismo y cayó en desgracia de las autoridades, pero alcanzó a ver su caída. ¿Qué pensaría del rumbo de esta ideología, hoy?

Después de haber sido el héroe, el emblema pero también el rehén de los regímenes políticos bajo los que vivió, Emil Zatopek tuvo que obtener una idea bastante precisa y poco atractiva de estas ideologías. Su compromiso durante la primavera de Praga es prueba de ello. Dicho eso, sería muy difícil para mí pensar por él.

Cada cierto tiempo nos llegan noticias del ascenso de la ultraderecha en Francia. ¿Augura muchas entregas a la saga novelística de los Le Pen?

No me siento competente para responderle, pero me da la impresión de que esta desafortunada aventura tendrá que experimentar todavía, en efecto, algunos resurgimientos.

1 2Página siguiente

 
 

Tags

,

Related Posts

About the author

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Jean Echenoz
 
 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

 
 

Leave a Comment