«Vivimos la diversidad lingüística como una riqueza»

Sergio Vila-Sanjuan

Publicado por

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.

Publicado el 12 May 2010

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Sergio Vila-Sanjuan (Sevilla, 2010) | ©  Javier Cuesta
Sergio Vila-Sanjuan (Sevilla, 2010) | © Javier Cuesta

Sergio Vila-Sanjuan (Barcelona, 1957) es sobre todo conocido como coordinador de Cultura/s, uno de los suplementos literarios más importantes de la prensa española, y cuyo prestigio se ha ido labrando con trabajo paciente y una alta exigencia.

Historiador de formación, después de publicar ensayos como Pasando página y El síndrome de Frankfurt, Vila-Sanjuan ha debutado como novelista con Una heredera de Barcelona (Destino), una novela ambientada en la Barcelona del período 1919-1923, los llamados ‘años del pistolerismo’, que concluyeron en el golpe de Estado de Primo de Rivera.

El suplemento Cultura/s, aún siendo parte de un periódico de Barcelona, ha acabado siendo una referencia también en el resto de España. ¿A qué lo atribuye?
Básicamente a que es muy imprevisible. Cuando el suplemento se fundó en 2002, la dirección dio mucha libertad para hacer algo diferente. Por ejemplo, no dependemos de la agenda informativa. Los centenarios, que son tan habituales, no los hacemos, nos dan una pereza inmensa. En resumen, trabajamos en lo que queremos y nos parece interesante. Eso nos da una línea distinta, y parece que funciona.

¿Qué papel juega un suplemento cultural en medio de las convulsiones que está viviendo la prensa?
Es curioso, porque nosotros no estamos en internet, pero ocupamos un espacio en la circulación del diario. En cualquier caso, creo que los suplementos son básicos, en papel también, porque de momento —y parece que para bastantes años— los lectores están fidelizados al papel. Quiero decir que la gente que lee libros todavía recibe la información a través del papel, y seguirá siendo así hasta que haya un cambio generacional total. Es cierto que los blogs y demás están cambiando el panorama y aportando cosas muy interesantes, pero los suplementos de papel seguirán estando en el centro complementados con otras formas de información.

¿Padece Cultura/s las tan cacareadas tensiones lingüísticas? Lo digo, entre otras cosas, porque publican con toda naturalidad reseñas en castellano y en catalán…
La mayor parte del suplemento es en castellano, aunque sí publicamos a veces reseñas o artículos en catalán. Lo que sí hay es una línea importante de atención a la literatura que se publica en esta última lengua. Pero en todo caso no vivimos la diversidad como un conflicto, sino como una riqueza. No es una suma que dé cero, creo que las dos lenguas pueden potenciarse. De hecho, la historia de la edición en Cataluña demuestra que castellano y catalán son vasos comunicantes que se potencian mutuamente.

¿De ahí su hegemonía editorial?
Sin duda, eso ha contribuido a que Barcelona sea la capital editorial en España y en Latinoamérica. Poca gente sabe, por ejemplo, que en la famosa enciclopedia Espasa, la gente que colaboraba era el elenco de sabios del Instituto de Estudios Catalanes, entre ellos el mismo Pompeu Fabra. Otro caso es José María Castellet, uno de los personajes fundamentales en el desarrollo de la poesía española. Ha habido mucho más trasvase de lo que se cree. Y, aunque hay gente sectaria, el catalán y el castellano conviven con lazos de amistad: Sergi Pámies es muy amigo de Javier Cercas, Eduardo Mendoza acaba de traducir a Sandor Márai al catalán…

El aluvión de escritores latinoamericanos que se han afincado en Barcelona es conocido desde los años 70, pero, ¿está sucediendo lo mismo con otras poblaciones emigrantes, como los magrebíes o los europeos del Este?
Ya hay un caso, el de Najat El Hachmi, una escritora que escribe en catalán y que ganó incluso el premio Ramón Llull con su novela El último patriarca, que es la historia de una familia magrebí. También sigue habiendo mucha población flotante de franceses, albaneses… Se me ocurre también que el hijo de Romain Gary, Alexandre Diego, tiene un bar en Barcelona y acaba de publicar una novela. Y eso sumado a los latinoamericanos, Rodrigo Fresán, Juan Gabriel Vásquez, hacen un grupo numeroso. Barcelona por definición es una ciudad bastante multilingüe. El hecho de que se hablen dos lenguas facilita que se hablen muchas más.

¿El valenciano y el mallorquín son periféricos del catalán, asimilables, o mundos aparte?
Hay una parte de la literatura mallorquina y valenciana que está muy en el centro del catalán. Baltasar Porcel, sin ir más lejos, fue el escritor catalán más importante de los últimos años, por obra y relevancia pública, y era mallorquín. Y valencianos como Joan Francesc Mira o Joan Fuster están considerados entre los mejores.

¿A qué se debe que todavía haya resistencia al catalán entre el gran público español?   
Lamentablemente sí, hay un grupo de resistencia a libros originariamente escritos en catalán. Mercé Rodoreda ha sido una de las grandes autoras europeas y sigue siendo poco conocida en el resto de España. Y el hecho de que Porcel haya muerto sin el Premio Nacional de las Letras, es también una mala señal.

¿Existe anticatalanismo?
Bueno, la actitud positiva hacia el catalán de los últimos años del franquismo y los primeros de la transición se ha ido perdiendo. Mientras Alemania tenga más departamentos universitarios dedicados al catalán que España, no vamos bien. Creo que haría falta algo tan fácil como reactivar la comunicación entre las distintas culturas españolas, porque son un patrimonio de todos.

Su novela Una heredera de Barcelona está inspirada en la peripecia de su abuelo gaditano, que emigró a la Ciudad Condal. ¿Es cierto que los hijos y nietos de emigrantes son más nacionalistas que las familias de raíz catalana?
El de mi familia no es el caso, siempre hemos sido liberales, no demasiado nacionalistas. Hay gente en la que sí se da ese fenómeno, pero no es sistemático. Hoy en Cataluña un emigrado de tercera generación puede optar por cualquier opción política sin excesivo determinismo. Y encuentras López y Sánchez en todos los partidos. Nuestro presidente, sin ir más lejos, es andaluz.

¿Cabe temer un repunte de la extrema derecha en Cataluña, como contagio del lepenismo?
Ha habido un par de episodios, como el de un político de Vic que ha inventado una formación ultraderechista, o el líder del PP de Badalona que ha hecho propaganda xenófoba, pero de momento es todo anecdótico. Hablamos de ciudades en las que uno de cada cuatro habitantes es emigrante allí, pero desde luego lepenismo no es.

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