Los negros del mar

Publicado por

Saverio Lodato

Publicado el 20 Oct 2018

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opinion
Palermo | Octubre 2018

 

Matteo Salvino está engordando. Tiene la cara inflada, ha encanecido. Mientras, hace menos que unas pocas semanas, cuando hacía mucho calor, el mar era una balsa de aceite, y Dios le regalaba su buque cotidiano rebosante de negros a los que encadenar y volver a mandar a alta mar, para luego pegar, cual payaso, puñetazos en la mesa del tratado con la Europa Ladrona, estaba animado Salvini. Aparecía más delgado en televisión. Incluso festivo, chispeante, ufano a muerte, se cachondeaba de cualquiera con el que se cruzara. Un bello mozo, que no paraba de recordarnos que tiene familia, con mujer, hijos y sobrinos, es decir tan italiano como todos los italianos.

Esta secuela de represión rendía bien, la Liga subía como la espuma en los sondeos, y él se erguía en el centro del Mediterráneo como una deidad imponente, presto a distribuir agravios y justicias.

Dios parece haber agotado la maná del mar: se ha interrumpido el flujo de los cargueros de África

Pero ahora, con el invierno a las puertas, el mar ya no es una balsa de aceite, e incluso Dios parece haber agotado, al menos de momento, el maná que venía del mar. Es decir: Se ha interrumpido drásticamente el flujo de los cargueros que vienen de África. Y Salvini, de algún modo, parece que está somatizando esto, que se está hinchando un poco. Es solo una impresión, por favor.

Debe de haber entendido que de aquí a mayo, cuando se celebrarán las elecciones europeas, el maná marina ya no podrá ayudarle.

¿Qué puede hacer? Rendirse, eso ni se debate.

Admitir que está haciendo el papel del andrajoso que arremete contra los pobres, los marginados y desposeídos, eso tampoco es cuestión.

Reconocer que en zurrón de cierto tipo de político de la Liga – esa Liga que hasta ahora Salvini ha estado orgulloso de representar y de intepretar – solo se halla el pan ácimo del racismo, de eso tampoco se ve capaz.

¿Entonces, pues?

Entonces, Salvini no abandona. Se crece.

¿Ya no hay más Negros del Mar? Paciencia.

Siempre habrá Negros de la Tierra.

Así que ahora, la deidad imponente se trasfiere a la montaña.

Primero para ordenar que se trasladen, dentro de treinta días, los Negros de la Tierra que no molestaban a nadie en Riace, e incluso representaban un enclave de excelencia.

Luego para aplaudir a ciertas rubias tontas que con tanta banda tricolor han tenido la bella idea de quitarle la comida caliente a los niños del colegio que sean hijos de los Negros de la Tierra, porque corre el rumor de que sus padrea, en su África Negra, son en realidad multimillonarios.

Hubo ministros del Interior en Italia, pensemos en Tambroni, en Scelba, en Gava, que comparado con el Salvini de hoy, adquieren una estatura de gigantes. Aún así se les obligó a dimitir, ante el clamor del pueblo.

Pero eso es otra historia.

[Riace es un pueblo de unos 2.000 habitantes en Calabria, en el extremo sur de Italia, que desde 1998 se ha convertido en hogar de cientos de refugiados kurdos, afganos, somalíes y eritreos, con un sistema de acogida e integración local considerado extremamente exitoso. El alcalde, Domenico Lucano, fue acusado a inicios de octubre de contravenir las leyes y está bajo investigación judicial. Nota del traductor]

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© Saverio Lodato | Publicado en Antimafiaduemila | 14 Oct 2018 | Traducción del italiano: Ilya U. Topper

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