Calendarios


Un calendario es un método de registrar el paso de los días a lo largo de un año.

Hoy día, el calendario más común en el mundo es el calendario gregoriano, Pero aparte de ellos, en el ámbito mediterráneo se utilizan hoy día otros 5 calendarios diferentes, si bien a menudo solo para determinar festividades religiosas.

Algunos calendarios se han difundido de forma universal, como el juliano en el Imperio romano y más tarde el gregoriano, otros siguen hasta hoy estrechamente vinculados a una religión concreta, como el islámico y el judío.

Calendario gregoriano
Creado en 1582 y difundido hoy día casi en todo el mundo como forma universal de medir el año.

Calendario juliano
Calendario oficial del Imperio romano, empleado en gran parte del Mediterráneo hasta 1582 y hasta hoy en grandes partes de Marruecos y en varias Iglesias ortodoxas.

Calendario islámico
Asociado a las normas religiosas del islam, este calendario lunar se desplaza a través del año solar. Se usa de forma cooficial en los países en los que el islam es religión del Estado.

Calendario judío
Estrechamente vinculado a la religión judía, es oficial en Israel. Coordina los meses lunares con el ciclo solar a través de fórmulas alambicadas.

Calendario persa
Un calendario solar reajustado cada pocos años por observaciones astronómicas. Desde 1925 es oficial en Irán.

Calendario copto
Similar al Calendario juliano, pero emparentado con el más antiguo calendario egipcio. Se usa hasta hoy en Etiopía y en la Iglesia Copta.

Año solar, año lunar
Hoja de un almanaque marroquí con año gregoriano, año lunar y año juliano | © Uwe Topper / M’Sur

El tipo más común de calendario es el basado en el año solar. Este se define como el círculo completo que describe la Tierra alrededor del Sol hasta el momento de recibir los rayos solares nuevamente desde el mismo ángulo. Como punto de inicio de año habitualmente se utiliza una fecha cercana al solsticio de invierno, es decir el momento a partir del cual los días vuelven a alargarse.  En otros casos se hace arrancar el año con el equinoccio de primavera (antiguamente también el de otoño) en el que día y noche tienen la misma duración.

El año solar medido de solsticio a solsticio (o de equinoccio a equinoccio) tiene 365 días, 5 horas y 48 minutos. Se conoce también como año trópico. Es 21 minutos más corto que el año sideral, que mide el recorrido de la Tierra alrededor del Sol hasta que ambos se alineen de nuevo en la misma posición respecto a las estrellas.

El año lunar es la sucesión de un número fijo de ciclos lunares, normalmente 12. Un año de doce ciclos lunares tiene de media 354 días, es decir 11 menos que el año solar. Por esto, las festividades fijadas según un calendario lunar se desplazan a través de las estaciones del año. Un calendario lunar no sirve para coordinar, por ejemplo, la vida agrícola, pesquera o cualquier otra actividad que dependa de los ciclos de la naturaleza.

Finalmente existen calendarios lunisolares. Estos utilizan una combinación entre ambos sistemas: cuentan los días acorde al ciclo lunar, pero intercalan cada pocos años un mes completo para reajustar el sistema respecto al año solar.

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