La democracia “radical” de los kurdos

Publicado por

Karlos Zurutuza

Publicado el 4 Nov 2014

Publicidad

Recogida municipal de basura en Amuda, Kurdistán sirio (Oct 2014) | ©  K. Zurutuza
Recogida municipal de basura en Amuda, Kurdistán sirio (Oct 2014) | © K. Zurutuza

Amuda (Kurdistán sirio) | Octubre 2014

Nunca hubo nada particularmente reseñable en Amuda, una ciudad de 25.000 habitantes en el noreste de Siria. Pero hoy se ha convertido en laboratorio para uno de un experimentos políticos más innovadores en toda la región de Oriente Medio.

Situada a poca distancia de la frontera turca y a unos 25 kilómetros al oeste de Qamishli, la principal urbe kurdo-siria, Amuda acoge la sede del llamado “Autogobierno Democrático del cantón de Yazira”, la región oriental del Kurdistán sirio. Junto con Afrin en el extremo occidental y la asediada Kobani en el centro, Yazira es uno de los tres enclaves bajo control kurdo.

Esta aseveración no resulta del todo ajustada. Elizabeth Gawrie, vicepresidenta de la entidad, da fe de ello tras saludar a la entrada del edificio con un shlomo, “paz”, en su lengua siriaca materna.

“Decidimos trasladarnos aquí en enero de este año por seguridad, dado que en Qamishli sigue habiendo presencia del régimen: el Gobierno de Bashar Asad aún controla el centro de la ciudad y el aeropuerto”, explica esta antigua profesora de matemáticas, mientras se sirve el té.

Rojava, el Kurdistán sirio, no es una entidad trazada por líneas étnicas: hay kurdos, árabes, asirios…

Tras el comienzo de la guerra civil en Siria, los kurdos al norte del país optaron por una neutralidad que los ha llevado a enfrentarse tanto al Gobierno como a la oposición. La llamada “tercera vía” atrajo a sectores de entre otras comunidades locales como la árabe o la siriaca a la que pertenece Gawrie. La colaboración acabó articulándose en un contrato social, una suerte de “Constitución” por la que se rigen hoy los tres cantones.

Los kurdos en Siria utilizan la palabra “Rojava” (“oeste” en lengua kurda) para referirse a la región donde son mayoría; para los siriacos como Gawrie se trata de “Gozarto”. En cualquier caso, no es una entidad trazada en líneas étnicas.

“Cada cantón cuenta con su propio Ejecutivo formado por un presidente, dos vicepresidentes y varios Ministerios: Economía, Mujer, Comercio, Derechos Humanos… así hasta un total de 22”, detalla Gawrie. Entre los ministros de Yazira, añade, se cuentan cuatro árabes, tres cristianos y un checheno. Siria acoge a una significativa comunidad de origen caucásico desde finales del siglo XIX.

“Hemos vivido todos juntos durante siglos y no hay motivo para no seguir haciéndolo”, subraya la vicepresidenta de Yazira, antes de describir el ‘Autogobierno Democrático’ como un “modelo de convivencia que podría funcionar en todo el país”.

Si bien no existía persecución religiosa bajo el mandato de los Asad –padre e hijo-, aquellos que reivindicaran una identidad nacional que no fuera la árabe, como es el caso de los siríacos y los kurdos, eran acallados sistemáticamente. Gawrie denuncia que todavía son muchos los miembros encarcelados de su coalición, el Partido de la Unión Siríaca. Entre ellos Said Maliki, su vicepresidente, quien, según su compañera de partido, se suma a una “larga lista de desaparecidos”.

“Asad sigue engañando a muchos asirios prometiéndoles protección tras haber negado su existencia como pueblo”

La representante popular reconoce que son muchos los siriacos que permanecen leales a Asad, algo que achaca a la indefensión que siente un sector de su comunidad ante la actual coyuntura bélica.

“Asad sigue engañando a muchos de los nuestros prometiéndoles protección tras haber negado su existencia como pueblo. Es así de triste”, sentencia Gawrie.

En cualquier caso, el castigo infligido a las minorías étnicas no significa que los disidentes árabes se sintieran mucho más cómodos en la Siria de los Asad. Desde el salón en el que se reúnen los 25 miembros del Gobierno de Yazira, Hussein Taza al Azam, árabe natural de Qamishli y hoy covicepresidente del cantón junto con Gawrie, resume brevemente las últimas cinco décadas en Siria:

“Desde la llegada del partido Baath al poder en 1963, Siria ha sido un país gobernado por un único partido. No existía la libertad de expresión ni se respetaban los derechos humanos… no era más que un país controlado por los servicios secretos”, explica este doctor en Economía, que completó sus estudios en la Universidad de Bucarest, tras pasar varios años en la cárcel por su disidencia política.

Su posición es especialmente llamativa porque toda la franja norte del Kurdistán sirio, también Amuda, fue objeto de una campaña de arabización en los años 70, mediante la táctica de enviar a sirios árabes a la zona y asignarles tierras kurdas, algo que el propio Azam denuncia de forma vehemente.

“El objetivo era estrangular a los kurdos locales quitándoles sus tierras, privándoles de la ciudadanía y obligándoles a exiliarse o a arabizarse. Muchos de ellos murieron en las cárceles o desparecieron en las manos del régimen sin que se supiera nunca más de ellos”, recuerda. “Los Asad nunca aceptaron la diversidad del país, nunca quisieron entender que hay otros componentes además de los árabes, como los siriacos, los circasianos, los kurdos… Fueron especialmente crueles con estos últimos”, lamenta.

Azam conoce también la realidad de la vecina Iraq, donde pasó 14 años tras permanecer durante dos en las cárceles de Asad. En 2003 volvió a Siria gracias a la mediación del propio presidente de Kurdistán iraquí, Masud Barzani. “Me arrestaron 14 veces, en las que pasaba entre 10 y 15 días en la cárcel. Pero eso forma parte del pasado”, relata este hombre de formas pausadas.

El ‘Contrato social’ reconoce el derecho a la educación en kurdo, árabe y siriaco, lenguas oficiales

Hasta que cicatricen las heridas de ese pasado aún muy reciente, el artículo 3 del Contrato Social en vigor en los tres cantones retrata al de Yazira como “étnica y religiosamente diverso”. El 9 reconoce las lenguas kurda, árabe y siriaca como oficiales en dicho cantón, añadiendo que cada comunidad “tiene derecho a la educación en su propia lengua”.

Pero no son los derechos lingüísticos lo único de lo que Azam se enorgullece. “Los tres cantones son parte integral de Siria”, acota, así como “un modelo para un sistema de gobierno descentralizado”.

Máxima autonomía local

Los miembros del Gobierno de Yazira pertenecen a 11 partidos políticos aunque también hay espacio para los independientes. Desde que las distintas comunidades se hicieran con el control de los tres enclaves, en julio de 2012, algunos sectores han denunciado una supuesta hegemonía del Partido de la Unión Democrática (PYD) sobre los territorios. Salih Muslim, co-presidente de este último, niega que su partido haya jugado un papel preponderante, justo antes de definir sus líneas de actuación:

“Desde el PYD abogamos por la autodeterminación directa, también llamada ‘democracia radical’. Consiste en descentralizar el poder para que el pueblo sea capaz de tomar y ejecutar sus propias decisiones. Es una versión sofisticada del concepto de democracia que va en total sintonía con muchos de los recientes movimientos sociales en Europa”, asegura el líder político.

Manuel Martorell, escritor y periodista experto en Oriente Medio, opina que el Autogobierno Democrático recuerda “a los objetivos del sistema foral en sus orígenes: máxima autonomía local sin poner en cuestión la unidad del Estado”.

El Autogobierno se nombró sin elecciones, por un comité representativo de 98 miembros

“Si bien no hablamos del concepto de independencia al uso, lo cierto es que esta gente está realmente autogestionándose”, añade desde Iruñea el especialista. Martorell, que califica la iniciativa de “experimento sin precedentes en Oriente Medio”, lo considera asimismo “un buen método para unificar las formas de gobierno entre los kurdos de Irán, Iraq, Siria y Turquía y poner en marcha un sistema económico y social propios”.

Se trata de una lectura que suscribe Akram Hesso, presidente del cantón de Yazira. La complicada coyuntura bélica ha impedido que se puedan conducir unas elecciones, por lo que Hesso se siente obligado a explicar cómo ocupa un cargo de semejante responsabilidad desde hace ocho meses.

“Mantuvimos varias reuniones tras las que se creó un comité de 98 miembros representativos de entre las distintas comunidades y corrientes políticas. Ellos fueron los encargados de elegir a los 25 que conformamos hoy el Gobierno”, explica este abogado que dice no estar vinculado a ningún partido político.

El pasado 15 de octubre el Parlamento de Kurdistán autónomo de Iraq votaba a favor del reconocimiento oficial de los tres cantones integrados en el Autogobierno Democrático e instaba a Erbil a que estrechara vínculos con las administraciones de Afrin, Kobani y Yazira.

Hesso habla de un “paso adelante”, pero sin olvidar a quienes hacen posible que el Autogobierno Democrático sea hoy una realidad.

“A pocos kilómetros de aquí hay gente dando su vida para protegernos”, recuerda Hesso. Afrin, Yazira o Kobani, añade, “no representan una cuestión puramente territorial sino también un ideal de convivencia pacífica”.

“Queremos una Siria multinacional”

Hussein Taza Azam (Amuda, Oct 2014) |  ©  K. Zurutuza
Hussein Taza Azam (Amuda, Oct 2014) | © K. Zurutuza

Hussein Taza al Azam | Político

Hussein Taza al Azam (Qamishli, 1958), vicepresidente del Autogobierno Democrático de Yazira, recibe en el salón donde se reúne el consejo que dirige el mayor de los tres cantones kurdos de Siria  desde enero de este año.

¿Cómo surge la idea del Autogobierno Democrático?
El estallido de la guerra trajo un vacío de poder a la región. Alguien tenía que gobernar, proteger el territorio, administrar los recursos, recoger la basura… representantes de las distintas comunidades tuvimos que organizarnos para sobrevivir y atender nuestras necesidades más inmediatas en un momento de crisis.

Usted es árabe pero apostó por la “tercera vía” impulsada principalmente por los kurdos. ¿Por qué?
No me veo a mi mismo como a un árabe que ostenta un cargo de responsabilidad. Me considero un ciudadano sirio que sirve a su comunidad, y no a su grupo étnico o a la rama religiosa a la que pertenece. Esa es una de las claves del éxito de nuestro Gobierno, que nos diferencia de otros actores en Siria.

¿Existe algún plan para contrarrestar dicha campaña de arabización como ocurre en Kirkuk en Iraq?
Afortunadamente los problemas entre kurdos y árabes aquí ya están resueltos por lo que no se ha previsto ningún nuevo desplazamiento forzoso. En cualquier caso, estas familias nunca se integraron, ni con los kurdos, ni tampoco con los árabes locales. Muchos de ellos se fueron pero los que se quedaron son hoy propietarios de tierras expropiadas por Damasco. Una gran parte de ellos siguen siendo leal al régimen pero, por el momento, hemos evitado la confrontación con éxito.

Desde varios sectores se acusa al Partido del la Unión Democrática (PYD) de jugar un papel dominante en la región. ¿Qué opina?
No estoy de acuerdo. En el Gobierno de Yazira hay representantes de 11 partidos políticos junto a otros independientes. No cabe duda de que el PYD ha jugado un papel fundamental a la hora de vertebrar nuestro modelo pero, a día de hoy, las decisiones se toman de forma consensuada entre todos. Los que arrojan dichas acusaciones son sectores cercanos a Masud Barzani, que sólo busca interferir en nuestras decisiones a través de sus filiales en la zona [en referencia al Partido Democrático de Kurdistán de Siria (KDPS) y otras formaciones locales]. Tenemos al Estado Islámico (ISIL) a las puertas de Yazira, y en las calles de Kobani. ¿A qué están esperando para actuar? Por el momento no tienen ni un solo mártir en esta guerra, cuando todos sabemos que nos enfrentamos a un enemigo terrible. El Estado Islámico es como un virus creado en un laboratorio con colaboración internacional, pero que ha escapado de su control. Barzani y sus allegados en Siria han de entender que vivimos una situación de total emergencia, y que la implicación de todos es imprescindible para nuestra mera supervivencia.

¿Cómo se puede poner fin a la guerra en Siria?
Occidente no quiere que Asad se vaya porque no tiene a nadie para reemplazarle. La guerra no acabará en un futuro próximo porque el el conflicto sirio colisionan muchos intereses ajenos. Por una parte tenemos a Irán y Rusia apoyando a Asad; por otra, a la CIA, Qatar, Turquía y Arabia Saudí respaldando al Consejo Nacional Sirio [el organismo que engloba a algunos componentes de la oposición]… El futuro del país ha de volver a nuestras manos. Hasta entonces, los sirios debemos permanecer unidos y proteger lo que queda de Siria al margen de diferencias religiosas y/o étnicas. Estoy convencido de que el Autogobierno Democrático ha de ser un referente no sólo para Siria, sino para todo Oriente Medio. Hablamos de una región gobernada por tiranos, algunos de los cuales buscan perpetuar su régimen a través de su línea familiar, como ha sido el caso de los Asad. Y eso lo debemos superar todos juntos.

Post relacionados

1 comentario en “La democracia “radical” de los kurdos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *